La lluvia frena en seco el arranque de Montreal y deja apenas dos victorias
La jornada inaugural en Montreal quedó desarmada por la lluvia y apenas se completaron dos partidos. Jaume Munar y Juncheng Shang salvaron el día antes de que el torneo diera por aplazado casi todo el programa.
La lluvia terminó imponiendo su calendario en Montreal y convirtió la jornada inaugural del torneo en una sesión incompleta, breve y frustrante para jugadores y organizadores. Solo dos partidos pudieron terminarse antes de que la organización diera por aplazado el resto del programa: la victoria del español Jaume Munar sobre el australiano Rinky Hijikata y el triunfo del chino Juncheng Shang frente al paraguayo Daniel Vallejo.
La interrupción llegó poco antes de las 18:00 hora local, cuando el certamen oficializó que la jornada quedaba cerrada como “completada” tras haberse disputado más de 90 minutos de acción. Shang, ubicado en el puesto 270 del ranking mundial, avanzó con solvencia al imponerse por doble 6-3, mientras Munar, número 43 del circuito, resolvió un duelo más exigente ante Hijikata con parciales de 7-6(3) y 6-3. Para ambos, el resultado vale más que una victoria de primera ronda: en torneos de esta magnitud, empezar con firmeza también significa sobrevivir a un cuadro que suele castigar a los favoritos más adelante.
El resto del día quedó atrapado por el clima. Los partidos del portugués Nuno Borges ante Aleksandar Kovacevic y del serbio Miomir Kecmanovic frente a Michael Zheng fueron suspendidos y no pudieron reanudarse, mientras que otros cuatro encuentros ni siquiera alcanzaron a arrancar, entre ellos el del croata Marin Cilic, una de las figuras más reconocibles del programa. La lluvia, una variable siempre temida en el tenis al aire libre, volvió a demostrar que puede desordenar por completo la planificación deportiva, alterar los descansos y obligar a los jugadores a convivir con la incertidumbre de un calendario que cambia de un momento a otro.
Más allá de la anécdota meteorológica, lo ocurrido en Montreal recuerda algo esencial del circuito profesional: no todo depende del nivel de juego, también pesa la capacidad de adaptación. Para los tenistas, una jornada aplazada puede significar más desgaste físico, menos tiempo de recuperación y una preparación táctica hecha a la carrera. Para el torneo, supone reacomodar programación, atención televisiva y expectativas de público. En una semana en la que cada partido cuenta para sumar puntos, confianza y ritmo de competencia, la lluvia no solo detuvo peloteos: también alteró el arranque de una cita que esperaba mucho más tenis y terminó entregando apenas un puñado de resultados.



