Lenia Batres reabre el debate fiscal sobre Afores y herencias en la Corte

Imagen: infobae
La ministra Lenia Batres volvió a poner sobre la mesa un debate incómodo para el poder económico: gravar las Afores y las herencias. La discusión se activó en la Suprema Corte, donde se analiza el tratamiento fiscal de los recursos que reciben los beneficiarios de trabajadores fallecidos.
La ministra de la Suprema Corte, Lenia Batres, colocó de nuevo en el centro del debate una idea que toca nervios sensibles en México: la posibilidad de imponer impuestos a las Afores y a las herencias. La discusión no es menor, porque se dio en el marco del análisis que hace el máximo tribunal sobre el tratamiento fiscal de los recursos entregados a los beneficiarios de trabajadores fallecidos, un tema que puede afectar tanto a familias de ingresos medios como a sectores con patrimonios más altos.
De acuerdo con lo informado por infobae, el planteamiento de Batres apareció durante la revisión de un asunto fiscal relacionado con el dinero que reciben los familiares cuando fallece un trabajador. En el fondo, el caso abre la puerta a una conversación más amplia sobre qué tanto debe gravarse el ahorro para el retiro y qué tipo de transmisión patrimonial debería pasar por el fisco. No se trata solo de una discusión jurídica: también es una disputa política sobre quién carga con el peso tributario en un país donde la recaudación sigue siendo limitada y la informalidad laboral reduce la base de contribuyentes.
El punto de choque es evidente. Para los defensores de estas medidas, gravar ciertos flujos de riqueza puede ser una vía para hacer más progresivo el sistema fiscal y reducir privilegios. Para sus críticos, en cambio, tocar las Afores o las herencias puede terminar castigando el ahorro de largo plazo y afectando patrimonios que, en muchos casos, son el respaldo económico de familias que ya enfrentan la pérdida de un proveedor. En el caso de las Afores, la sensibilidad aumenta porque el dinero acumulado suele entenderse como un ahorro laboral, no como una ganancia extraordinaria, lo que vuelve políticamente costoso cualquier intento por imponerle una carga adicional.
Lo que ocurra en la Suprema Corte importa más allá de la letra fría de la ley. Si el tribunal abre la puerta a una interpretación más estricta del tratamiento fiscal de estos recursos, el impacto podría sentirse en millones de trabajadores que ven en su cuenta individual una de las pocas garantías de retiro en un país con pensiones insuficientes y desigualdad persistente. Y si el debate escala al terreno legislativo, también pondrá a prueba hasta dónde está dispuesto el Estado mexicano a tocar las grandes concentraciones de riqueza sin golpear a los ahorradores comunes. En otras palabras, la discusión no es solo sobre impuestos: es sobre qué tipo de protección social y qué modelo de reparto fiscal quiere construir México.



