Yemen se calienta: los hutíes avanzan y amenazan una ruta clave del comercio mundial

Imagen: infobae mundo
La escalada hutí en Yemen ya dejó más de 300 muertos y reactivó una guerra que amenaza rutas marítimas clave del Mar Rojo. El avance sobre Moca y la presión hacia Bab el Mandeb elevan el riesgo regional justo cuando el gobierno intenta recuperar terreno.
La ofensiva de los rebeldes hutíes en Yemen ha dejado ya más de 300 muertos y está empujando el conflicto hacia un punto especialmente delicado: el control de corredores estratégicos para el comercio y la seguridad marítima en el Mar Rojo. Según informó Infobae Mundo, el objetivo de los insurgentes respaldados por Irán es cortar el acceso al puerto de Moca y abrirse paso hacia el estrecho de Bab el Mandeb, una de las arterias más sensibles del tráfico global de mercancías y energía. No se trata solo de una disputa territorial: lo que ocurre en Yemen vuelve a tener impacto directo sobre una ruta por la que circula buena parte del comercio entre Asia, Europa y Medio Oriente.
De acuerdo con la información disponible, el gobierno yemení sostiene que ha logrado recuperar posiciones clave en Al Hudeida y Al Jawf, dos frentes que en este momento resultan decisivos para frenar el avance de los hutíes. La cifra de más de 300 muertos da una idea de la intensidad de los combates y del costo humano de una guerra que lleva años desangrando al país, pero que ahora suma una dimensión más amplia: la disputa por los puertos y los pasos marítimos. El control de Moca y la presión sobre Bab el Mandeb no solo tendrían valor militar, sino también económico y geopolítico, porque permitirían a los hutíes consolidar capacidad de bloqueo o de amenaza sobre una zona que ya es frágil por definición.
El trasfondo de esta escalada es más grande que Yemen. Desde hace años, el conflicto ha funcionado como uno de los tableros donde se cruzan intereses de Irán, Arabia Saudita y otras potencias regionales, y cualquier avance de una facción armada en esa geografía tiene consecuencias que exceden sus fronteras. Bab el Mandeb, en particular, es un cuello de botella del comercio mundial: cualquier alteración en ese paso puede elevar costos logísticos, encarecer seguros marítimos y generar nuevas tensiones en una economía global que todavía carga secuelas de otras crisis de suministro. Para la población civil yemení, en cambio, la discusión es mucho más básica y brutal: sobrevivir entre bombardeos, desplazamientos y un Estado debilitado que pelea por retener territorio mientras la guerra se adapta y muta.
Lo que está ocurriendo en el oeste y el norte de Yemen confirma que el conflicto está lejos de apagarse. Si los hutíes consolidan su empuje sobre Moca y acercan su alcance a Bab el Mandeb, la guerra podría entrar en una fase todavía más peligrosa para la región y para el tráfico internacional. Si, por el contrario, el gobierno consigue sostener sus avances en Al Hudeida y Al Jawf, habrá frenado una expansión que buscaba convertir una ofensiva local en un pulso de alcance regional. En cualquiera de los escenarios, el mensaje es el mismo: Yemen sigue siendo una herida abierta en Medio Oriente, y cada movimiento en su mapa militar puede sentirse mucho más allá de sus fronteras.



