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La ONU corrige el mapa: África deja de verse más pequeña de lo que es

Hace 1 hora
La ONU corrige el mapa: África deja de verse más pequeña de lo que es

Imagen: BBC Mundo

La ONU dio un paso simbólico pero potente al aprobar un mapamundi que corrige la histórica subestimación del tamaño de África. La decisión, impulsada por Togo y respaldada por 164 países, dejó a Estados Unidos como el único voto en contra.

La ONU aprobó un nuevo mapamundi que busca corregir una de las distorsiones más persistentes en la representación del planeta: el tamaño real de África. La resolución, promovida por Togo y respaldada por 164 países, fue adoptada con un mensaje político difícil de ignorar: la manera en que el mundo se dibuja también refleja jerarquías de poder. Estados Unidos quedó aislado en la votación al oponerse a la medida, un detalle que convierte este debate cartográfico en algo más que una discusión técnica.

Lo relevante no es solo el mapa en sí, sino la carga histórica que arrastra. Durante siglos, proyecciones cartográficas ampliamente usadas han reducido visualmente a África frente a Europa y otras regiones, pese a que el continente africano es mucho más grande de lo que suele percibirse en los atlas escolares y en el imaginario global. Esa distorsión no es inocente: influye en la percepción pública, en la educación y, en un plano más profundo, en cómo se jerarquizan continentes, economías y poblaciones. La aprobación de la resolución en Naciones Unidas es una señal de respaldo a los esfuerzos por mostrar un planeta menos deformado por viejas convenciones europeas.

Que Togo haya patrocinado la resolución también importa. No es un gesto menor que un país africano lidere una iniciativa destinada a corregir una representación que, para muchos en el continente, ha reproducido por décadas una idea de inferioridad visual y simbólica. El apoyo de 164 naciones muestra que existe una mayoría amplia dispuesta a revisar herramientas que parecen neutrales, pero que han ayudado a moldear una visión desigual del mundo. Para Estados Unidos, en cambio, el voto en contra lo deja en una posición incómoda: no solo se aparta de una amplia coalición internacional, sino que también alimenta la percepción de resistencia frente a cambios que buscan equilibrar narrativas globales.

Más allá del debate técnico, este episodio toca un punto sensible para ciudadanos comunes en África, América Latina y también en Estados Unidos: cómo aprendemos a ver el mundo. Los mapas no solo orientan; educan, ordenan prioridades y construyen imaginarios. Por eso esta votación importa. Si el planeta se representa con más fidelidad, también se vuelve más difícil seguir sosteniendo viejas ideas sobre quiénes pesan más y quiénes menos en la geografía del poder mundial.

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