La polarización electoral también enferma: el llamado de los psiquiatras

Imagen: infobae colombia
La Asociación Colombiana de Psiquiatría alerta que la polarización electoral está golpeando el bienestar emocional. Recomienda bajar la exposición a noticias y fortalecer los vínculos cercanos para contener la ansiedad.
La polarización política no solo divide familias y enfría conversaciones públicas: también está dejando una huella directa sobre la salud mental de los ciudadanos. Según advirtió la Asociación Colombiana de Psiquiatría, el clima electoral puede intensificar la ansiedad, aumentar la irritabilidad y volver más frágil el día a día de quienes viven pegados al ciclo de noticias, las redes sociales y los debates partidistas. El mensaje es claro: cuando la contienda se vuelve una batalla total, el desgaste emocional también se dispara.
De acuerdo con la información divulgada por infobae colombia, los especialistas insisten en que una de las respuestas más sensatas frente a este escenario es reducir la sobreexposición informativa. No se trata de desconectarse por completo de la realidad, sino de poner límites a la avalancha de contenidos, comentarios agresivos y discusiones sin pausa que hoy circulan en televisión, plataformas digitales y cadenas de mensajería. Junto con esa medida, los expertos aconsejan reforzar los lazos personales, recuperar espacios de conversación tranquilos y apoyarse en entornos de confianza para no quedar atrapados en la lógica del enfrentamiento permanente.
La advertencia merece atención porque la polarización electoral no opera solo en el terreno del voto. También se mete en la casa, en el trabajo y en la salud cotidiana, deteriorando el sueño, elevando el estrés y alimentando una sensación de amenaza constante que muchas personas no saben cómo gestionar. En sociedades como la colombiana, donde la discusión pública suele cruzarse con la desconfianza institucional y el hartazgo ciudadano, el costo emocional de cada campaña puede ser mayor de lo que se reconoce. Y cuando la conversación política se vuelve un campo de choque, el ciudadano común termina pagando la factura en forma de angustia, cansancio y desgaste relacional.
Por eso el llamado de la Asociación Colombiana de Psiquiatría va más allá de una recomendación clínica: es también una invitación a cambiar hábitos en medio de una época de alta tensión. Regular el consumo de información, elegir mejor con quién discutir y recuperar vínculos fuera del ruido político no resuelven la polarización, pero sí pueden proteger la estabilidad emocional de millones de personas. En un país acostumbrado a vivir campañas intensas, el desafío no es solo decidir por quién votar, sino cómo atravesar la temporada electoral sin salir emocionalmente roto.

