Colombia

Alta Guajira al límite: wayúu excavan por agua mientras mueren sus animales

Hace 4 horas

La crisis hídrica en la Alta Guajira volvió a poner contra la pared a las comunidades wayúu, que están excavando la tierra para encontrar agua mientras denuncian la muerte de más de 500 animales. El reclamo ahora apunta al Gobierno Nacional, al que piden respuestas urgentes antes de que el desastre social empeore.

La sed en la Alta Guajira ya no es una amenaza lejana, sino una emergencia cotidiana que empuja a las comunidades wayúu a buscar agua bajo la tierra para poder beber. En medio de temperaturas extremas y una escasez prolongada, los habitantes denuncian que la crisis no solo golpea su supervivencia humana, sino también su economía y su alimentación, con la muerte de más de 500 animales por falta de agua y comida, según informó El Tiempo (Colombia).

La situación, de acuerdo con el reporte, ha obligado a familias enteras a improvisar excavaciones para encontrar rastros de agua en un territorio donde cada litro se ha convertido en un recurso disputado. La pérdida del ganado agrava el panorama porque en la Alta Guajira los animales no son un patrimonio secundario: representan alimento, ingreso, intercambio y reserva de vida para comunidades que históricamente han vivido en condiciones de abandono estatal. Cuando mueren las cabras, ovejas o reses, no solo se pierde capital productivo; se rompe una red de subsistencia básica que sostiene a miles de personas.

Este nuevo episodio confirma algo que el Estado colombiano no ha logrado resolver en años: la crisis humanitaria en La Guajira no es únicamente un problema de sequía, sino el resultado de una combinación de desatención institucional, precariedad en el acceso al agua potable, fallas en infraestructura y respuestas oficiales que suelen llegar tarde o quedarse cortas. Por eso el reclamo de las comunidades wayúu al Gobierno Nacional no es simbólico: es una exigencia de intervención inmediata en un territorio donde la vida diaria depende de decisiones públicas que, hasta ahora, no han estado a la altura de la emergencia. Si no hay agua, tampoco hay salud, ni alimento, ni posibilidad de mantener la actividad ganadera mínima que todavía sostiene a muchas familias.

Lo que ocurre en la Alta Guajira debería leerse como una advertencia para todo el país. Mientras en los centros urbanos el agua suele darse por sentada, en la periferia más olvidada de Colombia hay comunidades que excavan el suelo para sobrevivir. Y cuando una población tiene que buscar agua con sus propias manos y ve morir su ganado sin una respuesta estatal suficiente, el problema deja de ser climático y se convierte en una falla estructural del Estado frente a su gente más vulnerable.

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