Colombia

Laura Sarabia responde a Angie Rodríguez por supuestos videos contra Petro

Hace 4 horas

Laura Sarabia salió a responder públicamente a Angie Rodríguez tras los señalamientos sobre supuestos videos para chantajear al expresidente Gustavo Petro. La excanciller negó haber callado y subió el tono en medio de una nueva disputa dentro del círculo cercano al gobierno.

Laura Sarabia rompió el silencio y respondió a los señalamientos de Angie Rodríguez, quien en una reciente entrevista sugirió la existencia de supuestos videos usados para chantajear al expresidente Gustavo Petro. La excanciller reaccionó en sus redes sociales y rechazó de frente cualquier insinuación de encubrimiento, en un episodio que vuelve a exhibir las fracturas y tensiones dentro del entorno político del Gobierno.

Según informó El Tiempo - Política, la respuesta de Sarabia llegó después de que Rodríguez hiciera afirmaciones que abrieron una nueva controversia alrededor de la gestión de la información sensible y de las lealtades en el círculo de poder que rodea a Petro. En su mensaje, la exfuncionaria dejó claro que no aceptará que se le atribuya silencio o complicidad frente a hechos de esa naturaleza y marcó distancia de cualquier versión que intente comprometer su nombre con un presunto chantaje al jefe de Estado. El cruce de declaraciones no solo tiene peso personal: también alimenta la percepción de que las divisiones internas siguen sin cerrarse en uno de los gobiernos más expuestos a disputas públicas entre sus exaliados.

El episodio importa porque toca una fibra particularmente delicada: la credibilidad institucional y el manejo de posibles materialidades comprometedores dentro del poder. En Colombia, donde las crisis políticas suelen escalar rápidamente a los medios y a la opinión pública, un señalamiento de esta magnitud no solo pone bajo presión a quienes protagonizan la discusión, sino que obliga a leer con cautela los vacíos, contradicciones y versiones que circulan alrededor del Palacio de Nariño y de sus antiguos colaboradores. Si las acusaciones se sostienen, el caso puede abrir nuevas preguntas sobre seguridad, control de la información y uso político de filtraciones; si no, deja al descubierto una vez más cómo la pelea interna en el petrismo sigue resolviéndose a través de redes sociales y entrevistas, con costos evidentes para la estabilidad narrativa del gobierno.

Más allá del intercambio entre Sarabia y Rodríguez, lo que queda es una señal de desgaste. Cada nueva disputa pública entre figuras que pasaron por el corazón del poder erosiona la imagen de cohesión que cualquier administración necesita para sostener agenda y gobernabilidad. En ese terreno, la reacción de Sarabia no solo busca defenderse: también intenta fijar una línea roja en medio de una pelea que amenaza con seguir alimentándose de revelaciones, insinuaciones y cuentas pendientes.

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