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La paridad en la cúpula empresarial latinoamericana no llegaría hasta 2051

Hace 1 hora
La paridad en la cúpula empresarial latinoamericana no llegaría hasta 2051

Imagen: depor

La paridad de género en los puestos de mayor poder corporativo en América Latina no llegará pronto: un relevamiento entre más de 400 mujeres líderes la proyecta recién para 2051. El dato expone una brecha que no solo frena carreras, también limita la toma de decisiones en la región.

La igualdad de género en los niveles más altos del mundo corporativo latinoamericano sigue lejos de ser una realidad. De acuerdo con un relevamiento difundido por depor y basado en una encuesta a más de 400 mujeres líderes de la región, la paridad en posiciones de alta conducción recién se alcanzaría en 2051, una proyección que pone en evidencia la lentitud con la que avanza la representación femenina en directorios y presidencias ejecutivas. El hallazgo no es menor: en un espacio donde se define la estrategia, se asigna capital y se marca la dirección de grandes compañías, las mujeres siguen llegando tarde y en menor número del que correspondería a su peso en la sociedad y en la fuerza laboral.

El estudio, según informó la fuente, también describe una caída en la representación femenina en los cargos de máxima jerarquía empresarial, un retroceso que contradice el discurso corporativo sobre diversidad e inclusión que muchas firmas repiten en informes y campañas institucionales. La encuesta a más de 400 ejecutivas deja una señal incómoda para el sector privado: no basta con promover programas de liderazgo o sumar compromisos públicos si esos cambios no se traducen en nombramientos reales en las mesas donde se toman las decisiones. En términos prácticos, eso significa menos mujeres en directorios, menos CEOs y menos capacidad para incidir en políticas salariales, contratación, innovación y expansión regional.

La fecha de 2051 funciona como una advertencia más que como una predicción cerrada. Si el ritmo actual no se acelera, varias generaciones de profesionales seguirán viendo cómo el ascenso al poder corporativo se concentra en los mismos perfiles de siempre. Y eso importa más allá de la discusión de género: los directorios homogéneos tienden a reproducir decisiones con poca diversidad de miradas, algo que afecta la competitividad de las empresas y la calidad de sus respuestas en mercados cada vez más exigentes. En América Latina, además, el tema se entrelaza con brechas estructurales de salario, acceso a redes de influencia, cuidados no remunerados y sesgos de promoción que todavía castigan la trayectoria de muchas mujeres antes de llegar a la cima.

El trasfondo es claro: la región no solo enfrenta una deuda de representación, sino también una pérdida de oportunidades económicas y de gobernanza. Si las empresas siguen postergando la renovación de sus cúpulas, el costo no será simbólico sino estratégico, porque quedarán fuera de la toma de decisiones millones de experiencias, perfiles y capacidades. En una economía que necesita crecer, innovar y recuperar confianza, la pregunta ya no es si conviene abrir espacio a más mujeres en la alta dirección, sino cuánto más puede perder América Latina si continúa demorándolo.

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