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Ormuz reabre tras 110 días: vuelven a pasar buques de gran calado

Hace 5 horas

Los primeros buques de gran calado volvieron a cruzar el estrecho de Ormuz tras 110 días de cierre, una señal de deshielo entre Washington y Teherán. El reinicio del paso, verificado por Lloyd’s List Intelligence y Kpler, puede mover de inmediato los mercados de energía y seguros marítimos.

Después de 110 días de cierre, los primeros buques de gran calado volvieron a navegar por el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más sensibles del planeta. La reapertura llegó tras un acuerdo temporal entre Washington y Teherán para detener los combates, y fue confirmada este jueves por las firmas de rastreo marítimo Lloyd’s List Intelligence y Kpler, según informó infobae mundo. El dato no es menor: por ese corredor pasa una porción decisiva del petróleo y del gas que abastece a Asia, Europa y buena parte del mercado global.

La reanudación del tránsito tiene un efecto inmediato sobre la lectura política y económica del conflicto. Durante más de tres meses, el bloqueo elevó el riesgo de interrupción del suministro energético, disparó primas de seguro, encareció desvíos logísticos y alimentó la especulación en los mercados de crudo. Que hayan vuelto los grandes buques significa que, por ahora, el pulso entre Estados Unidos e Irán se ha contenido lo suficiente como para abrir una válvula de oxígeno al comercio marítimo. Pero ese alivio es frágil: el pacto que permitió la reapertura es temporal, lo que deja claro que el estrecho no ha salido de la zona de peligro, sino que apenas recuperó un tránsito condicionado por la negociación y la desconfianza.

El estrecho de Ormuz es mucho más que un punto en el mapa. Es un cuello de botella estratégico entre el golfo Pérsico y el mar de Omán, atravesado diariamente por petroleros, portacontenedores y buques de gas natural licuado. Cuando esa ruta se cierra, no solo se resiente la cadena energética internacional: también aumentan los costos que terminan pagándose en las estaciones de servicio, en la factura de electricidad y en el precio de bienes importados. Para países altamente dependientes de la energía externa —desde economías europeas hasta varios mercados asiáticos—, cada día de bloqueo obliga a recalcular inventarios, rutas alternativas y contratos. Y para los hogares, aunque el impacto no siempre sea inmediato, el golpe suele filtrarse con rapidez a través de la inflación.

La verificación de Lloyd’s List Intelligence y Kpler también ofrece una pista importante sobre el momento del acuerdo: los datos de tráfico marítimo siguen siendo una de las herramientas más confiables para medir si una crisis se enfría o si solo cambia de forma. En otras palabras, la reapertura de Ormuz no equivale a una solución política de fondo. Más bien muestra que ambas capitales aceptaron pausar la escalada porque el costo de mantener el estrecho cerrado era demasiado alto. La pregunta ahora no es solo si los buques seguirán pasando, sino cuánto durará este cese temporal y qué ocurrirá si una provocación, un error de cálculo o una nueva ofensiva vuelve a tensar el corredor más delicado del comercio energético mundial.

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