Colombia

Aparecen con vida dos jóvenes desaparecidos en Barú tras quedar a la deriva

Hace 4 horas

Luciana Dangond y Gerónimo Ibarra fueron encontrados con vida en la isla de Barú, después de pasar horas desaparecidos en aguas de Cartagena. Los rescató un grupo de pescadores cuando la moto acuática en la que se movilizaban quedó a la deriva desde ayer.

Luciana Dangond y Gerónimo Ibarra aparecieron con vida en la isla de Barú, en un desenlace que devolvió alivio tras una jornada de incertidumbre que comenzó el día anterior, cuando ambos quedaron a la deriva en aguas de Cartagena mientras se movilizaban en una moto acuática. El hallazgo, confirmado según informó El Tiempo (Colombia), cambió el rumbo de una búsqueda que mantuvo en vilo a sus familiares y a quienes seguían el caso por la exposición del área marítima a este tipo de emergencias.

De acuerdo con la información disponible, los jóvenes habían desaparecido desde ayer y fueron ubicados por pescadores que transitaban por la zona insular de Barú, una de las franjas más visitadas del Caribe colombiano y también una de las más sensibles en materia de navegación menor. El rescate por parte de la comunidad pesquera no solo permitió encontrarlos con vida, sino que volvió a poner sobre la mesa el papel que cumplen los habitantes del litoral como primera línea de respuesta cuando una embarcación pequeña pierde el control o se queda sin rumbo en mar abierto.

Lo ocurrido importa por algo más que el alivio inmediato. Cartagena recibe a diario turistas, residentes y operadores de transporte acuático que dependen de condiciones de navegación que no siempre se leen con claridad desde tierra firme. En escenarios como el de Barú, donde confluyen actividad recreativa, rutas locales y zonas de fuerte tránsito marítimo, un accidente o una falla mecánica puede transformarse en una emergencia seria en cuestión de minutos. Este episodio recuerda que la seguridad en el mar no puede depender únicamente de la suerte ni de la reacción espontánea de terceros: requiere controles, prevención y protocolos que reduzcan el margen de riesgo para quienes usan motos acuáticas y otras embarcaciones livianas.

El caso también deja una lectura social: en muchos episodios de emergencia en la costa, son los pescadores y comunidades ribereñas quienes terminan haciendo el primer rescate, muchas veces con recursos limitados y sin el reconocimiento que merecen. Que Luciana Dangond y Gerónimo Ibarra hayan aparecido con vida es, ante todo, una buena noticia. Pero también es un recordatorio incómodo de que, en un destino turístico internacional como Cartagena, la vulnerabilidad en el agua sigue siendo un asunto pendiente y no un accidente aislado que se pueda pasar por alto.

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