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Sheinbaum y Lula elevan el tono contra la injerencia extranjera en plena tensión con EE.UU.

Hace 1 hora

Claudia Sheinbaum y Luiz Inácio Lula da Silva cerraron filas contra las injerencias externas y aprovecharon una videoconferencia para lanzar un mensaje político con destino claro: Washington. Ambos defendieron el multilateralismo y la no intervención, en medio de roces crecientes con EE.UU.

Los presidentes de México y Brasil, Claudia Sheinbaum y Luiz Inácio Lula da Silva, aprovecharon una videoconferencia de 40 minutos para enviar una señal política de peso en América Latina: no aceptarán presiones externas sobre sus decisiones internas. De acuerdo con un comunicado de la Presidencia brasileña, ambos mandatarios coincidieron en defender el multilateralismo, el derecho internacional, la democracia y el principio de no injerencia, en un momento en que sus gobiernos mantienen diferencias abiertas con Estados Unidos y cuestionan la forma en que Washington interviene o condiciona asuntos sensibles de la región.

La conversación entre los dos jefes de Estado fue más que un gesto diplomático. Según la nota oficial, también abordaron la situación de Cuba y expresaron respaldo al levantamiento del embargo, además de manifestar preocupación por el deterioro humanitario en la isla. En otras palabras, Lula y Sheinbaum no solo hablaron entre sí: delinearon una postura común frente a la política exterior estadounidense y frente a la lectura que sus gobiernos hacen del orden hemisférico. Brasil venía de acusar a Washington de intentar presionar su economía con nuevos aranceles, mientras que en México la presidenta ha elevado el tono ante decisiones judiciales y operativos vinculados a Estados Unidos que, a su juicio, cruzan la línea de la cooperación y rozan la interferencia.

Este entendimiento tiene mayor calado si se mira el peso específico de ambos países. México y Brasil son las dos mayores economías de América Latina y también los dos países más poblados de la región; cuando sus presidentes coinciden en un mensaje de rechazo a la injerencia extranjera, no se trata de una declaración aislada sino de una posición con implicaciones regionales. En el fondo, ambos buscan defender margen de maniobra en escenarios internos complejos: Lula enfrenta presiones comerciales y un clima político en el que acusa a actores externos de influir en la disputa doméstica; Sheinbaum, por su parte, intenta mantener el equilibrio entre cooperación con EE.UU. en seguridad y migración, y la defensa de la soberanía mexicana frente a episodios que su gobierno considera invasivos.

El trasfondo es claro: América Latina vuelve a ser un terreno de fricción entre soberanía y poder externo, con Washington como interlocutor inevitable. Para los ciudadanos comunes, este pulso no es abstracto. Puede traducirse en tensiones comerciales, cambios en precios, impacto en exportaciones, cooperación en seguridad y redefinición de la relación con Estados Unidos, que sigue siendo el principal socio económico de México y un actor decisivo para Brasil. Lo que Lula y Sheinbaum hicieron fue algo más que coincidir en una videollamada: ensayaron una narrativa común para recordar que, en un continente acostumbrado a la presión de las grandes potencias, la palabra “no injerencia” sigue siendo una bandera política de primer orden.

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