Jueza desestima demanda de Morgan Carey contra Mariah Carey

Imagen: El País
Mariah Carey salió victoriosa de la disputa legal que su hermano Morgan mantenía contra ella por supuesta difamación. Una jueza desestimó la demanda de 18 millones de dólares al concluir que no hubo prueba de malicia efectiva en las declaraciones cuestionadas.
Mariah Carey no tendrá que pagar los 18 millones de dólares que reclamaba su hermano Morgan Carey en una demanda por supuesta difamación vinculada a las memorias de la cantante. Una jueza desestimó el caso al considerar que no quedó demostrado que la artista actuara con malicia efectiva cuando hizo las declaraciones que él impugnaba, entre ellas la versión que lo presentaba como una persona violenta.
Según informó El País, la decisión judicial supone un revés para Morgan Carey, que sostenía que la cantante dañó su reputación con afirmaciones incluidas en su relato personal sobre la familia. El fallo, sin embargo, no entra a respaldar de fondo la lectura del demandante, sino que concluye que no se reunieron los elementos necesarios para sostener la acusación bajo el estándar legal aplicable en este tipo de disputas. Los abogados del hermano ya adelantaron que apelarán la resolución.
El caso vuelve a poner sobre la mesa una tensión frecuente en Estados Unidos: hasta dónde llega el derecho de una figura pública a narrar su propia historia cuando esa versión choca con la de familiares o excolaboradores que se sienten señalados. En este tipo de pleitos, la clave suele estar en probar que hubo intención de dañar o desprecio temerario por la verdad, una carga probatoria alta que no siempre prospera en tribunales. Para Carey, el cierre provisional del proceso evita un golpe económico considerable y también protege, al menos por ahora, el relato publicado en sus memorias.
Más allá del nombre de la cantante, el caso ilustra cómo las disputas familiares pueden trasladarse a los tribunales cuando la fama convierte los desacuerdos privados en litigios públicos. La apelación que prepara Morgan Carey prolongará una pelea que ya trasciende lo personal y que, de seguir escalando, podría mantener bajo escrutinio judicial cada palabra de una biografía convertida en arma legal.



