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Marine Le Pen inicia su carrera presidencial con ventaja y una condena pendiente

Hace 4 horas

Marine Le Pen puso en marcha su carrera presidencial para 2027 con un mensaje de “renacimiento” nacional y la ventaja de seguir encabezando las encuestas. Pero su camino sigue atravesado por la condena por malversación, cuyo recurso aún no resuelve la justicia francesa.

Marine Le Pen arrancó de facto su campaña para las presidenciales de 2027 con una apuesta clara: presentarse como la dirigente capaz de devolverle a Francia un rumbo de “renacimiento” frente al desgaste político y económico que alimenta el voto de extrema derecha. La líder de Agrupación Nacional llega a esta etapa con una ventaja que ningún otro aspirante parece igualar por ahora: según informó infobae mundo, continúa primera en los sondeos de primera vuelta, con entre 32% y 38% de apoyo.

El dato político central es que Le Pen no solo parte como favorita en las mediciones, sino que lo hace mientras carga con un frente judicial que sigue abierto. Su condena por malversación no ha quedado atrás: el recurso presentado por su defensa todavía espera una decisión del Tribunal de Casación, la última instancia penal en Francia. Esa situación convierte su campaña en un doble movimiento, electoral y judicial, en el que cada mensaje público busca consolidar su imagen de candidata presidencial viable pese a la sombra de la sentencia.

El caso importa porque Francia entra en una fase de incertidumbre prolongada, con una derecha radical que ya no compite desde los márgenes sino desde el centro de la conversación política. Que Le Pen lidere la intención de voto a tanta distancia de la primera vuelta muestra hasta qué punto su discurso ha dejado de ser una anomalía para convertirse en una opción de poder real. También revela el deterioro de los partidos tradicionales, incapaces de ofrecer una alternativa convincente ante el malestar por la inflación, la inmigración y la sensación de declive institucional que ella explota con disciplina electoral.

Si el Tribunal de Casación confirma la condena o deja firme parte de sus efectos, la campaña podría entrar en un terreno aún más delicado, con implicaciones no solo para la candidata sino para toda la arquitectura política francesa. Por ahora, sin embargo, Le Pen sigue jugando en dos tableros: el de la calle, donde se vende como la respuesta al cansancio nacional, y el de los tribunales, donde todavía se define si su ascenso presidencial avanza con la misma fuerza con la que hoy lidera las encuestas.

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