Cuban alerta que un impuesto a multimillonarios podría empujar startups fuera de California
Imagen: infobae estados unidos
Mark Cuban encendió la discusión en California al criticar un impuesto impulsado por el congresista Ro Khanna para gravar con 5% las fortunas superiores a USD 1.000 millones. El empresario dice que la medida podría empujar a los grandes capitales a salir del estado y golpear el ecosistema de startups.
Mark Cuban volvió a colocar a California en el centro del debate sobre impuestos y riqueza extrema. El empresario advirtió que la Proposición 40, impulsada por el congresista Ro Khanna, podría terminar debilitando el ecosistema tecnológico del estado si grava con una tasa única de 5 % a las fortunas superiores a USD 1.000 millones. Su crítica no es menor: llega en un momento en que California intenta sostener su liderazgo como capital mundial de las startups mientras enfrenta presión fiscal, costos de vida altísimos y una fuga persistente de residentes y empresas hacia estados más baratos.
Según informó Infobae Estados Unidos, la propuesta apunta directamente a los grandes patrimonios, un grupo reducido pero decisivo en la economía californiana por su peso en inversión, empleo y financiamiento de proyectos de alto riesgo. Cuban, uno de los empresarios más visibles del país, cruzó públicamente a Khanna y sostuvo que una carga de ese tipo podría terminar castigando a quienes hoy alimentan la innovación. En su lectura, el efecto no sería solo contable: si los multimillonarios sienten que el marco fiscal se vuelve demasiado agresivo, podrían mover capital, domicilios fiscales y hasta sedes empresariales a otros estados con menor presión tributaria.
El fondo del debate va más allá de un impuesto puntual. California lleva años atrapada entre dos tensiones: por un lado, necesita recursos para sostener servicios públicos, vivienda e infraestructura; por el otro, depende de un sector privado altamente dinámico que amenaza con dispersarse cuando los costos se vuelven excesivos. La discusión sobre la Proposición 40 refleja esa paradoja. Para sus promotores, gravar a las grandes fortunas es una forma de exigir más contribución a quienes más ganaron en la economía digital. Para sus críticos, en cambio, puede convertirse en un mensaje de hostilidad hacia la inversión y el emprendimiento. Y en ese terreno, la advertencia de Cuban tiene una carga política y simbólica importante: si uno de los grandes defensores del capital innovador cree que el estado está yendo demasiado lejos, el debate deja de ser técnico y pasa a ser una pelea por el modelo económico de California.
Lo que ocurra con esta propuesta puede marcar un precedente para otros estados, incluida la conversación fiscal que siempre termina llegando a Washington y a las legislaturas locales. En la práctica, el asunto toca un nervio sensible para millones de personas: qué tanto deben aportar los más ricos y hasta dónde un impuesto progresivo puede convivir con un ecosistema que vive de atraer talento, inversión y riesgo. Si California aprieta demasiado, el costo no lo pagarían solo los multimillonarios; también podrían sentirlo los trabajadores, los emprendedores y las comunidades que dependen de que el dinero siga circulando dentro del estado.




