Tras el sismo en Colombia, médico alerta sobre el estrés y pide frenar la sobreexposición

Imagen: infobae colombia
Tras el terremoto de magnitud 7,4 en Colombia, el médico Santiago Rojas propuso ejercicios simples para bajar la hipervigilancia y recuperar la calma. También alertó sobre el impacto de exponerse sin pausa a imágenes de la tragedia.
El impacto de un terremoto no termina cuando cesa el temblor. Después del sismo de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia, el médico Santiago Rojas planteó una advertencia que suele pasar desapercibida en medio de la urgencia: el cuerpo puede haber salido del peligro, pero la mente no siempre entiende que la amenaza ya quedó atrás. Por eso, recomendó ejercicios sencillos para reducir la hipervigilancia, recuperar la atención sobre el presente y evitar que el miedo siga tomando control de la vida cotidiana.
Según informó infobae colombia, Rojas explicó que, tras una experiencia traumática como esta, es normal que muchas personas permanezcan en estado de alerta, sobresaltadas por cualquier ruido, con dificultad para dormir o con la sensación persistente de que algo malo puede volver a ocurrir. En ese contexto, sugirió prácticas básicas de regulación emocional y corporal, pensadas no para negar lo vivido, sino para ayudar a que el organismo baje la intensidad de la respuesta de alarma. A eso sumó una recomendación clave en tiempos de sobreinformación: limitar la exposición constante a imágenes, videos y noticias repetitivas sobre la tragedia, porque esa saturación puede amplificar la angustia y prolongar el malestar.
La recomendación tiene peso porque en emergencias como esta no solo se mide el daño estructural o la cantidad de afectados; también cuenta el efecto psicológico colectivo. En un país como Colombia, donde la memoria de los desastres naturales sigue viva y la cobertura digital multiplica el alcance de cada escena, el estrés puede extenderse mucho más allá de la zona del epicentro. La repetición incesante de imágenes, sumada a la desinformación y a los rumores que suelen circular en redes, puede mantener a miles de personas atrapadas en una respuesta de miedo permanente. Por eso, el llamado de Rojas no es menor: desconectarse por momentos, respirar, volver al entorno inmediato y enfocar la atención en lo que sí se puede controlar son pasos básicos para evitar que el trauma se profundice.
En el fondo, el consejo apunta a una verdad incómoda pero necesaria: después de una emergencia, la recuperación también pasa por la salud mental. No basta con revisar edificios, carreteras o servicios públicos; también hay que atender a las personas que quedaron emocionalmente golpeadas por la experiencia. En esa tarea, la información responsable y el autocuidado pueden marcar la diferencia entre una crisis pasajera y un daño emocional más duradero.
