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Club de la Liga BetPlay pide frenar la posesión de Ramón Jesurún en la FCF

Hace 2 horas

La reelección de Ramón Jesurún como presidente de la Federación Colombiana de Fútbol desató una nueva ofensiva para frenar su continuidad. Un club de la Liga BetPlay pidió detener su posesión en el cargo, en medio de cuestionamientos que vuelven a exhibir la fractura en el poder del fútbol colombiano.

La reelección de Ramón Jesurún al frente de la Federación Colombiana de Fútbol volvió a encender las tensiones dentro del balompié nacional. En medio de la controversia por su permanencia en el cargo, un club profesional de la Liga BetPlay decidió ir más allá del desacuerdo y pidió formalmente detener su posesión, una movida que deja claro que el respaldo al dirigente ya no es unánime y que la disputa por el control de la Federación sigue abierta, según informó www.colombia.com/deportes.

De acuerdo con la información conocida, la inconformidad no se limita a un gesto simbólico ni a una crítica pasajera: se trata de una solicitud directa para frenar el trámite que consolidaría a Jesurún en la presidencia. Esa postura refleja el malestar acumulado por sectores del fútbol colombiano que consideran que la reelección no resuelve los problemas de fondo de la Federación y, por el contrario, prolonga una estructura de poder que lleva años bajo la misma conducción. Aunque todavía no se conocen todos los detalles jurídicos o administrativos de la petición, el hecho de que un club profesional dé ese paso muestra que la discusión dejó de ser meramente política y pasó al terreno institucional.

El episodio importa porque la Federación Colombiana de Fútbol no solo administra selecciones y torneos: también define buena parte del rumbo deportivo, económico y organizativo del fútbol en el país. Cuando una reelección genera rechazo abierto desde un club de la propia Liga, el mensaje es inequívoco: hay sectores que sienten que el sistema está cerrado sobre sí mismo y que las decisiones se toman entre unos pocos. Para el hincha de a pie, esto puede parecer una pelea de escritorio, pero sus efectos terminan bajando a la cancha: desde la confianza en los procesos hasta la transparencia en el manejo del fútbol profesional. En un contexto en el que el deporte colombiano reclama resultados, credibilidad y renovación, este nuevo intento por bloquear la continuidad de Jesurún expone una fractura que no parece menor.

Ahora la pregunta es si esta oposición tendrá capacidad real de frenar su posesión o si quedará como una demostración más de inconformidad sin consecuencias prácticas. Lo cierto es que la polémica vuelve a poner bajo la lupa la forma en que se toman las decisiones en la cúpula del fútbol colombiano. Y mientras el debate se concentra en los nombres, el país sigue esperando algo más difícil de conseguir: una Federación que inspire confianza y no una que cada cierto tiempo vuelva a quedar atrapada en su propia crisis de legitimidad.

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