Pacto Histórico irá a los tribunales contra la personería de Defensores de la Patria
Imagen: El Tiempo - Política
El CNE otorgó personería jurídica a Defensores de la Patria, el partido de Abelardo de la Espriella, y el Pacto Histórico anunció que lo demandará. La decisión abre un nuevo frente de choque político y jurídico en medio de la ya tensa competencia electoral.
El Consejo Nacional Electoral le concedió este lunes la personería jurídica a Defensores de la Patria, el partido impulsado por el abogado Abelardo de la Espriella, y la reacción no tardó: el Pacto Histórico anunció que acudirá a los tribunales para impugnar esa decisión. El episodio no es menor. En Colombia, la personería jurídica no solo habilita a una colectividad para operar con plena capacidad política, sino que también le abre la puerta a la inscripción de candidatos, el acceso a reglas de financiación y la participación formal en el juego electoral.
La decisión del CNE se convierte así en un nuevo punto de fricción entre sectores que ya vienen enfrentados por el rumbo institucional del país. Aunque por ahora no se conocen en detalle los argumentos de la demanda que prepara el Pacto Histórico, el anuncio deja ver una disputa de fondo: quiénes cumplen realmente las condiciones para entrar al sistema de partidos y bajo qué criterios el árbitro electoral reconoce a nuevas fuerzas políticas. En la práctica, el debate toca una fibra sensible del sistema colombiano, marcado desde hace años por la fragmentación partidista, los reclamos por acceso desigual a la competencia y las tensiones recurrentes sobre la independencia del Consejo Electoral.
Lo que está en juego va más allá del caso puntual de Defensores de la Patria. Cada vez que el CNE reconoce o niega una personería jurídica, define no solo el destino de un movimiento, sino también el equilibrio de fuerzas para elecciones futuras. Por eso, la decisión de este lunes tendrá lectura política inmediata: para unos, representa la apertura legítima del sistema a nuevas expresiones; para otros, puede convertirse en un precedente discutible si se considera que el acceso a esa figura debe pasar por filtros más estrictos. En un país donde los partidos tradicionales han perdido credibilidad y las nuevas apuestas suelen nacer más alrededor de liderazgos que de ideologías sólidas, estas discusiones importan porque terminan definiendo quién entra al tarjetón y quién queda por fuera del mapa electoral.
El pulso que se avecina también servirá para medir la capacidad del Pacto Histórico de convertir su ofensiva jurídica en una bandera política más amplia. Si la demanda prospera, el caso podría frenar o complicar la consolidación de Defensores de la Patria; si fracasa, reforzará la idea de que el CNE tiene margen para abrir la puerta a nuevas colectividades sin mayores obstáculos. En cualquiera de los dos escenarios, el mensaje es claro: la disputa por la personería jurídica sigue siendo una de las batallas más estratégicas de la política colombiana, porque allí se decide quién puede competir con todas las de la ley y quién no.




