Padre de Abelardo De La Espriella responde a Yahir Acuña y aclara reunión en Coveñas
Imagen: El Tiempo - Política
El padre de Abelardo De La Espriella salió a responder después de que Yahir Acuña lo mencionara en medio del choque político con el presidente. La controversia abrió una nueva capa de tensión en Sucre, donde los viejos acuerdos locales siguen pesando más de lo que parece.
La polémica entre Yahir Acuña y el entorno de Abelardo De La Espriella sumó un nuevo capítulo luego de que el padre del presidente del jurista respondiera a la mención hecha por el alcalde de Sincelejo. Su declaración no solo buscó aclarar el alcance de ese señalamiento, sino también poner sobre la mesa las condiciones en las que, según dijo, sostuvo una reunión con el mandatario local en Coveñas, un encuentro que ahora queda bajo la lupa por su posible carga política y sus implicaciones en la disputa pública que atraviesa al departamento de Sucre.
De acuerdo con lo revelado en sus declaraciones, esa reunión no habría sido un simple saludo protocolario ni una conversación casual. El padre de De La Espriella explicó las circunstancias en que se produjo el acercamiento con el alcalde, en medio de un ambiente marcado por tensiones previas y por la lectura política que Acuña intentó darle al episodio tras su enfrentamiento con el presidente. Aunque los detalles precisos del encuentro no fueron el centro de su mensaje, sí dejó claro que no comparte la forma en que fue citado y que consideró necesario fijar su versión para evitar interpretaciones interesadas sobre su papel en esa escena.
El episodio importa porque en la política local y regional colombiana casi nunca una reunión es solo una reunión. Menos aún cuando ocurre en un contexto de choques entre figuras con peso público y con intereses que se cruzan entre lo institucional, lo personal y lo electoral. Sucre es un escenario donde las lealtades se mueven rápido y donde cualquier mención puede convertirse en munición política. Por eso, la respuesta del padre de Abelardo De La Espriella no debe leerse únicamente como una defensa familiar, sino como parte de una disputa más amplia sobre narrativas, influencias y quién controla el relato en medio de una confrontación que ya dejó de ser privada. Para la ciudadanía, estas discusiones suelen parecer lejanas, pero terminan teniendo efectos concretos: definen alianzas, mueven candidaturas y condicionan la relación entre los poderes locales y nacionales.
A estas alturas, la controversia muestra algo más profundo que un cruce de declaraciones. Revela la fragilidad de la frontera entre la política formal y los vínculos personales en muchas regiones del país, donde una reunión en un municipio costero puede terminar conectada con un enfrentamiento de mayor escala. Si Yahir Acuña pretendía instalar una lectura específica sobre lo ocurrido, la respuesta recibida deja claro que la versión de los hechos sigue en disputa. Y en Colombia, cuando los protagonistas no coinciden ni en lo básico, la verdad política suele quedar atrapada entre el interés de unos y la conveniencia de otros.

