Colombia

Nuevo colapso en Granada agrava la tragedia sísmica que deja 143 muertos en Cali

Hace 3 horas

El colapso de una estructura en Granada volvió a sacudir a Cali y elevó la tensión en medio de la emergencia por el sismo de magnitud 7,4. La ciudad sigue midiendo daños mientras la cifra de muertos ya llega a 143, según el balance oficial citado por El Tiempo.

Cali no ha terminado de salir del golpe del sismo de magnitud 7,4 y este lunes sumó un nuevo episodio de angustia: el desplome de un techo y un muro en el barrio Granada, en el norte de la ciudad. El incidente reavivó el temor entre los habitantes y empeoró el panorama de una emergencia que ya deja 143 muertos en la capital del Valle, de acuerdo con el balance divulgado por las autoridades y citado por El Tiempo (Colombia).

La caída de la estructura ocurrió en una zona donde la actividad comercial y residencial suele ser intensa, lo que aumentó la alerta por posibles víctimas y por el estado de otras edificaciones cercanas. Aunque no se han detallado públicamente todas las causas del colapso, el hecho encaja en el patrón que suelen dejar los grandes movimientos telúricos: daños visibles en inmuebles, debilitamiento de muros y estructuras comprometidas que pueden terminar cediendo horas o incluso días después del temblor. Esa es precisamente la parte más peligrosa de una emergencia de este tipo: no solo el impacto inmediato, sino la amenaza diferida que persiste mientras se evalúan los edificios afectados.

La cifra de 143 fallecidos confirma que la tragedia en Cali ya dejó de ser un episodio aislado para convertirse en una crisis urbana de gran escala. Más allá del dato, lo que está en juego es la capacidad de respuesta de la ciudad: atención hospitalaria, evacuación de inmuebles, inspección técnica y acompañamiento a familias que siguen buscando respuestas en medio del caos. En un país como Colombia, donde el riesgo sísmico convive con construcciones vulnerables y controles desiguales, cada colapso posterior al sismo desnuda una realidad incómoda: no basta con resistir el primer golpe, también hay que prevenir el segundo. Para la gente de a pie, eso significa miedo, pérdidas materiales y la posibilidad de que una vivienda, un comercio o un edificio que parecía estable termine convertido en una trampa.

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