De La Espriella prepara un giro sobre las EPS intervenidas y abre puerta a liquidaciones
Imagen: El Tiempo - Política
En la Cumbre de Gobernadores en Mompox, el presidente De La Espriella puso sobre la mesa una decisión de fondo para las EPS intervenidas: las inviables no seguirán recibiendo oxígeno artificial. El mensaje marca un giro en la discusión sobre la crisis de salud y anticipa liquidaciones ordenadas.
La crisis del sistema de salud colombiano entró en una nueva fase política tras el pronunciamiento del presidente De La Espriella en la Cumbre de Gobernadores, realizada en Mompox. Allí, el mandatario dejó claro que el Gobierno no seguirá sosteniendo a toda costa a las EPS intervenidas y que aquellas que no demuestren viabilidad financiera y operativa deberán avanzar hacia una liquidación ordenada. El mensaje, más allá de su dureza, confirma que la administración está preparando decisiones de alto impacto sobre uno de los frentes más sensibles para millones de usuarios en el país.
Según informó El Tiempo - Política, el jefe de Estado habló del estado crítico de la salud en el país ante los mandatarios regionales y planteó que la supervivencia de las entidades bajo intervención no puede resolverse con aplazamientos indefinidos. En la práctica, eso significa que el Gobierno empieza a separar dos caminos: por un lado, las EPS que aún puedan ser estabilizadas; por el otro, aquellas que ya no tienen margen de recuperación y cuyo cierre, si se confirma, deberá hacerse con un proceso ordenado para evitar un colapso mayor en la atención. El anuncio llega en medio de una discusión cada vez más tensa sobre deudas, demoras en pagos, cobertura y la fragilidad de la red prestadora.
Lo que está en juego no es solo la suerte administrativa de unas cuantas aseguradoras, sino la capacidad real del Estado para evitar que la crisis termine golpeando con más fuerza a pacientes, hospitales y clínicas. En Colombia, cada decisión sobre una EPS tiene efectos en cadena: afecta autorizaciones, tratamientos, giros a prestadores y, en última instancia, la continuidad de servicios para usuarios que dependen del sistema para conseguir medicamentos, citas y procedimientos. Por eso importa que el Gobierno hable de liquidaciones “ordenadas”: la experiencia demuestra que los cierres improvisados suelen traducirse en más caos para quienes ya enfrentan barreras de acceso. El anuncio también sugiere que la intervención estatal, por sí sola, no ha logrado revertir problemas estructurales que vienen de años atrás.
Ahora el país queda a la espera de algo más que un diagnóstico político. El Gobierno tendrá que mostrar cuáles EPS entran en el grupo de viables, qué criterios usará para definir la liquidación y cómo garantizará que los afiliados no queden atrapados en la transición. En un sistema que acumula desgaste, desconfianza y cuentas pendientes, la decisión de fondo no será solo cerrar o salvar entidades: será demostrar si el Estado todavía tiene capacidad de ordenar una red de salud que, para millones de colombianos, lleva demasiado tiempo operando al límite.

