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Gadi Eisenkot emerge como el principal rival de Netanyahu en Israel

Hace 1 hora
Gadi Eisenkot emerge como el principal rival de Netanyahu en Israel

Imagen: BBC Mundo

Gadi Eisenkot, general retirado y exjefe del Estado Mayor, emerge como la amenaza política más seria para Benjamin Netanyahu de cara a las próximas elecciones en Israel. Su peso público creció tras la guerra en Gaza y después de perder a un hijo en el conflicto.

Gadi Eisenkot, excomandante del ejército israelí y una de las figuras más respetadas del establishment de seguridad del país, se ha convertido en el rival político con mayor potencial para complicar el futuro de Benjamin Netanyahu en las próximas elecciones generales. Su perfil mezcla autoridad militar, credibilidad institucional y una tragedia personal que ha marcado su imagen pública: la muerte de uno de sus hijos en la guerra en Gaza. En un país atravesado por el trauma del ataque del 7 de octubre y por la prolongación del conflicto, esa combinación le da a Eisenkot una ventaja que pocos dirigentes opositores han podido construir.

De acuerdo con el reporte de BBC Mundo, Eisenkot no llega a la política desde los márgenes, sino desde el centro mismo del aparato de seguridad israelí. Fue jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel y durante años encarnó la lógica de la contención militar frente a las amenazas regionales. Pero su salto al terreno político ocurre en un momento distinto: Israel sigue dividido por la guerra, por la presión sobre el gobierno y por las dudas sobre la conducción de Netanyahu antes y después del ataque de Hamás. En ese escenario, Eisenkot aparece como una figura capaz de hablarle tanto al votante que exige firmeza como al que busca un relevo con menos desgaste y menos polarización.

Su desafío a Netanyahu importa porque no se trata solo de una competencia entre dos nombres conocidos, sino de una disputa por el relato de seguridad que domina la política israelí desde hace décadas. Netanyahu ha construido su liderazgo sobre la promesa de protección y control, pero el 7 de octubre golpeó precisamente esa narrativa. Eisenkot, con su biografía militar y el costo humano que ha pagado en esta guerra, puede cuestionar ese monopolio político desde adentro del mismo campo de la seguridad nacional. Si logra capitalizar el descontento social y el cansancio por el conflicto, podría convertirse en el vehículo de una oposición más amplia, menos ideológica y más orientada a la gestión de crisis.

Lo que está en juego va más allá de un simple relevo personal. Israel entra a unas elecciones marcadas por el duelo, la incertidumbre y una fuerte discusión sobre quién puede reconstruir la confianza pública tras la peor sacudida de seguridad en años. Eisenkot representa una alternativa con autoridad, pero también con límites: su desafío dependerá de si consigue traducir prestigio militar en liderazgo político real. En un país donde la guerra y la política suelen ir de la mano, esa transición rara vez es sencilla.

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