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Quince empresas captan casi la mitad de los contratos de defensa en España

Hace 3 horas
Quince empresas captan casi la mitad de los contratos de defensa en España

Imagen: El País

Quince grandes empresas concentran el 43% de las adjudicaciones de defensa en España desde 2013, según un análisis de BBVA Research con inteligencia artificial. El mapa industrial favorece sobre todo a Madrid, Sevilla, Albacete y Asturias, que aparecen como los principales polos beneficiados.

El negocio de la defensa en España sigue teniendo nombres y territorios muy claros. Según un análisis de BBVA Research elaborado con inteligencia artificial a partir de los acuerdos del Consejo de Ministros desde 2013, apenas quince grandes empresas han concentrado el 43% de las adjudicaciones del sector, una cifra que revela hasta qué punto este mercado está dominado por un grupo reducido de actores y por unos pocos enclaves industriales. El reparto no solo habla de concentración empresarial: también dibuja un mapa de poder económico muy asentado en Madrid, Sevilla, Albacete y Asturias, las zonas que más se han beneficiado de estos contratos.

El estudio, citado por El País, parte de la criba automática de miles de resoluciones gubernamentales y permite poner orden en un sistema que suele quedar disperso entre expedientes, consorcios y subcontratas. En la práctica, esto significa que el Estado español ha sostenido durante más de una década una arquitectura industrial en la que conviven grandes contratistas, capacidad tecnológica y empleo especializado, pero también una notable dependencia de pocos proveedores. Esa concentración no es menor: en un sector como defensa, donde los contratos suelen ser de largo recorrido, los programas multimillonarios y la relación con la administración es constante, quedarse fuera del círculo principal puede equivaler a perder años de negocio.

La lectura de fondo es doble. Por un lado, España está reforzando una base industrial estratégica que ha sabido anclarse en territorios con tradición aeronáutica, militar o de fabricación avanzada. Por otro, la concentración de adjudicaciones plantea preguntas sobre competencia, diversificación territorial y transparencia en el reparto de recursos públicos. Que Madrid, Sevilla, Albacete y Asturias aparezcan como polos privilegiados no es casual: allí confluyen plantas, ingeniería, cadenas de suministro y empleo cualificado que hacen difícil mover esos contratos a otras regiones. Pero esa misma lógica consolida una geografía desigual, donde la defensa funciona como motor económico para unos pocos y deja a muchas provincias en la periferia de un negocio financiado, al final, con dinero público.

En un momento en que Europa acelera el rearme y España debate cómo aumentar su capacidad militar sin desbordar el gasto social, este tipo de radiografías importa por una razón simple: muestran quién gana cuando el Estado abre la caja de los grandes programas de defensa. La respuesta, por ahora, apunta a una élite empresarial muy concentrada y a un puñado de territorios que se han convertido en la columna vertebral de una industria cada vez más estratégica.

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