Recta final del caso del video escolar: rector dice que ya habló con la docente y duda de su edición
Imagen: El Tiempo (Colombia)
El rector del Instituto Técnico María Inmaculada dijo que ya habló con la docente señalada en el video donde supuestamente pidió a sus alumnos dibujar banderas del Eln y las Farc. Aseguró que el material podría estar editado y pidió no sacar conclusiones sin verificarlo.
La polémica por el video en el que una profesora supuestamente pidió a sus estudiantes dibujar banderas del Eln y las Farc escaló hasta obligar a la institución educativa a salir a dar explicaciones. Reinel Robayo, rector del Instituto Técnico María Inmaculada, afirmó que ya conversó con la docente involucrada y que el material que circula en redes podría estar editado, una versión que cambia por completo el ángulo del caso y obliga a extremar la cautela antes de convertir un fragmento viral en sentencia pública.
Según informó El Tiempo (Colombia), Robayo se pronunció para frenar la ola de señalamientos que cayó sobre la profesora tras la difusión del video. El directivo sostuvo que habló directamente con ella y que su lectura inicial es que el contenido no refleja necesariamente lo ocurrido en el aula de forma completa. Esa precisión importa porque, en un país con una historia marcada por el conflicto armado, una acusación de este tipo no solo compromete la reputación de una docente y de un colegio: también toca una fibra sensible en la discusión sobre memoria, convivencia escolar y el tratamiento que se le da a símbolos asociados a grupos armados ilegales.
Más allá del episodio puntual, el caso expone un problema cada vez más frecuente: la velocidad con la que un video incompleto puede detonar un juicio social antes de que existan verificaciones sólidas. En Colombia, donde los contenidos sacados de contexto suelen convertirse en tendencia en cuestión de horas, la frontera entre denuncia legítima y manipulación es cada vez más delgada. Si el material fue efectivamente editado, como sostiene el rector, el debate ya no sería solo sobre la conducta de una docente, sino sobre la responsabilidad de quienes difunden piezas audiovisuales sin contrastarlas y sobre el daño institucional que puede causar una versión parcial de los hechos.
Por ahora, el caso deja más preguntas que certezas. La institución deberá esclarecer qué ocurrió realmente dentro del salón, mientras la opinión pública espera pruebas y no solo reacciones. En un entorno escolar, donde la confianza entre familias, docentes y directivos es esencial, una controversia de este calibre no se resuelve con trending topics: se resuelve con hechos verificables, transparencia y decisiones que protejan tanto a los estudiantes como al debido proceso de la maestra señalada.



