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Dron ruso golpea la Academia de Ciencias de Ucrania y deja un muerto en Kiev

Hace 4 horas

Un dron ruso impactó la Academia de Ciencias de Ucrania en Kiev y dejó al menos un muerto y tres heridos, en un nuevo golpe al corazón de la capital. Los equipos de rescate siguen buscando posibles personas atrapadas bajo los escombros, según confirmó Vitali Klichkó.

Un nuevo ataque ruso con dron golpeó este sábado el centro de Kiev y alcanzó un símbolo del conocimiento científico de Ucrania: la Academia de las Ciencias. El impacto dejó al menos una persona muerta y tres heridas, de acuerdo con el alcalde de la capital, Vitali Klichkó, mientras los equipos de emergencia siguen removiendo escombros en busca de personas que podrían haber quedado atrapadas dentro del edificio.

La escena vuelve a mostrar una guerra que ya no se limita a la línea del frente. Según informó clarín colombia, el ataque ocurrió en una zona central de la ciudad, lo que incrementó la alarma entre residentes y autoridades por la capacidad de los drones de penetrar áreas urbanas densamente pobladas. Klichkó confirmó la cifra preliminar de heridos y señaló que los rescatistas continúan trabajando en el inmueble afectado, una tarea que en estos casos suele extenderse durante horas por el riesgo de colapsos internos y la posibilidad de encontrar víctimas bajo los restos de la estructura.

Más allá de la tragedia inmediata, el ataque tiene una carga simbólica difícil de ignorar. Golpear la Academia de las Ciencias no solo implica daños materiales: también apunta contra una institución asociada al desarrollo intelectual y científico de Ucrania, en un contexto en el que Rusia ha ampliado su ofensiva contra objetivos urbanos, infraestructura civil y espacios que sostienen la vida cotidiana. Para la población de Kiev, estos episodios refuerzan una sensación de vulnerabilidad permanente, incluso en sectores que antes parecían menos expuestos que las regiones de combate. Y para el gobierno ucraniano, cada incursión de este tipo vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de reforzar la defensa aérea y la protección de edificios públicos estratégicos.

El ataque también deja ver un patrón que se ha vuelto recurrente en esta guerra: la tecnología barata y de difícil detección, como los drones, permite a Moscú mantener presión constante sobre la capital ucraniana sin necesidad de desplegar grandes formaciones terrestres. En términos humanos, eso se traduce en una amenaza impredecible para civiles, trabajadores de emergencia y estudiantes, mientras el país intenta sostener su funcionamiento institucional en medio de la ofensiva. Si algo confirma este episodio es que la guerra sigue atravesando la vida urbana de Ucrania con una violencia que no distingue entre centros de poder, espacios académicos o barrios residenciales.

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