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Secretaría de Salud responde a denuncias en comedor del Instituto Nacional de Pediatría

Hace 14 horas
Secretaría de Salud responde a denuncias en comedor del Instituto Nacional de Pediatría

Imagen: infobae

La Secretaría de Salud salió al paso de las denuncias por cucarachas y alimentos en mal estado en el comedor de trabajadores del Instituto Nacional de Pediatría. Según la dependencia, la cocina está en mantenimiento correctivo desde el 25 de septiembre.

La Secretaría de Salud federal respondió a las denuncias sobre presuntas cucarachas y comida en mal estado en el comedor de trabajadores del Instituto Nacional de Pediatría (INP) y aseguró que la cocina permanece bajo mantenimiento correctivo desde el 25 de septiembre. La explicación oficial llega después de que se hicieran públicas quejas por las condiciones sanitarias del espacio donde se prepara la alimentación del personal.

De acuerdo con lo informado por la dependencia, la intervención en la cocina forma parte de trabajos destinados a corregir fallas detectadas en la operación del área. La versión oficial busca contener el impacto de las denuncias, que pusieron el foco en un asunto sensible: la higiene y la seguridad alimentaria dentro de una institución pública de alta relevancia médica y social.

El caso importa porque no se trata solo de una queja interna. Cuando aparecen reportes de plagas o alimentos en mal estado en un comedor institucional, el tema trasciende el incidente puntual y abre preguntas sobre supervisión, mantenimiento y capacidad de respuesta de las autoridades sanitarias. En un hospital pediátrico, además, cualquier señal de descuido golpea la confianza pública y obliga a revisar protocolos con mayor rigor. La discusión también tiene una dimensión laboral: los trabajadores exigen condiciones dignas y seguras para algo tan básico como comer dentro de su propio centro de trabajo.

Por ahora, la respuesta de la Secretaría de Salud apunta a justificar la situación como parte de una obra correctiva en curso, pero el episodio deja una señal incómoda para el sistema de salud pública. Más allá de la explicación administrativa, la exigencia de fondo es elemental: que un comedor hospitalario funcione con estándares sanitarios impecables y sin exponer a quienes sostienen la atención diaria de los pacientes.

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