Política

Cadavid critica la lentitud del Congreso y reaviva dudas sobre su arranque legislativo

Hace 7 horas

El senador Hernán Cadavid volvió a poner sobre la mesa la parálisis del Congreso colombiano, a dos meses de su instalación y con un solo proyecto avanzado por plenaria. Su crítica se suma a la de otros legisladores que ven un arranque legislativo más lento de lo esperado.

A dos meses de instalada la nueva legislatura, el Congreso colombiano sigue dejando una sensación incómoda: la de un arranque demasiado lento para las urgencias del país. Esa es la alerta que puso sobre la mesa el senador Hernán Cadavid, del Centro Democrático, quien cuestionó que, hasta ahora, el Parlamento apenas esté moviendo un proyecto por plenaria, un ritmo que considera insuficiente para la magnitud de la agenda nacional.

Según informó El Tiempo - Política, la crítica de Cadavid no es un hecho aislado sino parte de una inquietud más amplia entre varios congresistas que han empezado a advertir un bajo nivel de actividad legislativa en las primeras semanas de trabajo. El señalamiento llega en un momento en el que el país sigue esperando decisiones sobre reformas, control político y proyectos de impacto social y económico, mientras en el Capitolio la producción normativa avanza con lentitud.

El problema no es menor. En Colombia, cada legislatura arranca con una lista larga de expectativas y compromisos, pero el tiempo político suele consumirse entre repartos de poder, ajustes de bancada, discusiones de agenda y cálculos sobre qué proyectos tienen futuro y cuáles no. Cuando un senador como Cadavid denuncia que apenas hay movimiento real, lo que está poniendo en discusión no es solo la productividad del Congreso, sino su capacidad para responder con rapidez a temas que afectan directamente a los ciudadanos: seguridad, costo de vida, empleo, salud y educación. En otras palabras, la discusión no se queda en el recinto; termina tocando la vida cotidiana de millones de personas que esperan resultados concretos y no únicamente discursos.

La queja también revela un problema recurrente de la política colombiana: el desfase entre la instalación de una nueva legislatura y la velocidad con la que realmente se traduce en leyes. El Capitolio suele tardar en entrar en régimen de trabajo pleno, pero ese margen termina siendo costoso cuando el país enfrenta tensiones fiscales, debates urgentes y una ciudadanía cada vez más escéptica frente al desempeño del Congreso. Si la tendencia se mantiene, la presión sobre los parlamentarios aumentará y con ella el cuestionamiento sobre si el Legislativo está cumpliendo su papel de motor del debate democrático o simplemente administrando el tiempo mientras la agenda pública se acumula fuera de sus muros.

Noticias relacionadas