Colombia

Sencia reporta estado de la grama de El Campín tras concierto de Ryan Castro

Hace 1 hora

El concierto de Ryan Castro en El Campín volvió a poner bajo lupa el estado de la grama justo cuando Bogotá se alista para un nuevo partido decisivo de Millonarios. Sencia aseguró que el escenario ya fue evaluado y que el césped quedó en condiciones para seguir operando.

La discusión sobre el deterioro de la grama en El Campín volvió a abrirse tras el concierto de Ryan Castro, celebrado en el escenario bogotano a pocos días del encuentro entre Millonarios y América. Lo que para miles de asistentes fue una noche de reguetón y espectáculo, para la hinchada azul y para los seguidores del fútbol capitalino significó una nueva alerta sobre el estado del campo de juego y su capacidad para resistir la carga de eventos en medio del calendario deportivo.

Según informó infobae colombia, Sencia entregó un reporte sobre la condición del césped luego del evento y aseguró que el escenario fue evaluado tras el concierto. La atención quedó centrada en cómo respondió la grama después de una actividad masiva que, por su naturaleza, suele dejar secuelas visibles en la superficie. En Bogotá, donde El Campín cumple una doble función como casa del fútbol y sede de grandes conciertos, cada evento de entretenimiento vuelve a poner en tensión la convivencia entre negocio, deporte y mantenimiento técnico.

El asunto importa más allá de una queja puntual. En los últimos meses, la discusión sobre el uso compartido de estadios ha tomado fuerza porque el desgaste del terreno puede influir de forma directa en la calidad del juego, en el riesgo de lesiones y en la experiencia de los equipos que compiten allí. Para Millonarios, jugar en un campo en buenas condiciones no es un detalle menor: afecta la circulación del balón, la velocidad del partido y, en escenarios ajustados, hasta el rendimiento del equipo. Para la ciudad, el debate es todavía más amplio, porque El Campín no solo es un estadio, sino una vitrina económica y cultural que debe sostener dos industrias a la vez.

El llamado ‘Awooween’, como se popularizó el concierto en redes, terminó convirtiéndose en un caso de estudio sobre los límites de la infraestructura deportiva en Bogotá. Mientras los fanáticos del reguetón celebraron el evento, los del fútbol quedaron pendientes de un tema que ya no es menor: cómo garantizar que el principal estadio de la capital pueda recibir espectáculos masivos sin comprometer el desarrollo normal de los compromisos deportivos que vienen en el cierre del año. El reporte de Sencia busca precisamente enviar un mensaje de control, pero la discusión de fondo seguirá abierta mientras el estadio siga sometido a esta doble presión.

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