Colombia

Sondra Macollins prepara su regreso: quiere fundar un partido y pelear otra vez por la Presidencia

Hace 2 horas

Sondra Macollins anunció que buscará crear un partido político propio para volver a competir por la presidencia, en medio de una lectura crítica de la primera vuelta. La jurista advirtió que el país sigue atrapado en una forma de hacer política basada en el odio.

Sondra Macollins movió el tablero político al anunciar que impulsará la creación de un partido propio para volver a aspirar a la Presidencia. La jurista, según informó infobae colombia, hizo el anuncio después de analizar los resultados de la primera vuelta presidencial y dejó claro que su lectura del momento electoral está marcada por una crítica frontal al clima de polarización que domina la campaña pública.

La señal no es menor. En un escenario donde las candidaturas suelen depender de alianzas de última hora, maquinarias regionales y coaliciones frágiles, la decisión de construir una colectividad desde cero apunta a algo más ambicioso: intentar convertir una figura personal en proyecto político. Macollins, de acuerdo con la información difundida por la fuente, no solo habló de su intención de regresar a la contienda, sino que también lamentó que siga predominando una manera de hacer política basada en el odio, un mensaje que conecta con el cansancio de una parte del electorado frente a la confrontación permanente. En un país donde los discursos extremos suelen ganar visibilidad, su postura intenta ubicarse en el terreno de quienes creen que hay espacio para una oferta distinta, aunque esa promesa, en la práctica, sea difícil de sostener.

El anuncio también debe leerse como una respuesta a un problema más profundo: la erosión de la confianza en los partidos tradicionales. En Colombia, como en buena parte de América Latina, la fragmentación política ha abierto la puerta a liderazgos individuales que buscan saltarse las estructuras clásicas, pero también ha dejado a muchos proyectos sin columna vertebral cuando llega el momento de pasar del discurso a la organización. Fundar un partido no garantiza viabilidad electoral; exige base territorial, disciplina interna, financiación, vocerías, programa y capacidad de crecer más allá de una candidatura. Por eso, la jugada de Macollins no solo habla de ambición presidencial, sino de la intención de convertir una crítica al sistema en una plataforma concreta. El reto será convencer a los votantes de que no se trata de otro vehículo personalista más, sino de una alternativa capaz de disputar poder en serio.

Lo que ocurra a partir de ahora será decisivo para medir si su anuncio encuentra eco o se queda como una declaración de intención en medio del ruido electoral. Si logra capitalizar el rechazo ciudadano a la polarización, podría sumar apoyos entre quienes buscan una opción menos agresiva y más institucional. Pero si la discusión pública sigue atrapada en la lógica del enemigo interno, el mensaje de Macollins podría chocar contra el mismo muro que hoy critica. En cualquier caso, su movimiento confirma que la pelea presidencial ya no se libra solo en las urnas, sino también en la capacidad de construir relatos políticos que resistan la desconfianza, la fatiga y el desgaste de una sociedad que lleva años votando entre promesas de cambio y viejas formas de confrontación.

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