Colombia

Briceño defiende su lugar en el Centro Democrático y se asume incómodo

Hace 1 hora

Daniel Briceño defendió su permanencia en el Centro Democrático y admitió que dentro del partido es una voz incómoda. En una entrevista con El Tiempo, se describió además como un puente entre esa colectividad y el Gobierno.

Daniel Briceño salió a blindar su militancia en el Centro Democrático y a dejar claro que no tiene intención de abandonar la colectividad, aun cuando su postura lo ubique como una figura incómoda dentro de la bancada. En diálogo con El Tiempo - Política, el congresista insistió en que su lugar sigue siendo ese partido y que su papel, lejos de diluirse, consiste en moverse entre las líneas duras de oposición y la interlocución con el Gobierno.

La posición de Briceño no es menor en un momento en el que los partidos colombianos atraviesan tensiones internas por la manera de enfrentar al Ejecutivo. Su propia descripción como una voz incómoda revela una disputa de fondo: en el Centro Democrático no todos entienden la oposición del mismo modo, y su presencia evidencia que dentro de esa colectividad también hay matices, cálculos estratégicos y diferencias sobre cómo relacionarse con la Casa de Nariño. Según explicó en la entrevista recogida por El Tiempo, él no se ve fuera del partido y reivindica esa incomodidad como parte de su ejercicio político.

Ese papel de puente resulta especialmente relevante porque el Centro Democrático ha construido buena parte de su identidad alrededor de la confrontación con el gobierno de Gustavo Petro. Que uno de sus congresistas se presente como interlocutor entre ambas orillas sugiere que, incluso en los bloques más cerrados, hay necesidad de canales de diálogo. Y eso importa porque la política colombiana no solo se juega en los discursos de oposición frontal, sino también en las negociaciones silenciosas que destraban proyectos, ajustan mayorías o permiten entender hasta dónde llega la cohesión real de las bancadas.

En ese contexto, Briceño encarna una figura que puede generar resistencia, pero también utilidad. Para sus críticos, representa una ruptura con la disciplina partidista; para sus defensores, un perfil que lee con pragmatismo el mapa político actual. Lo cierto es que su permanencia en el Centro Democrático confirma que la disputa interna no pasa siempre por expulsiones o rupturas visibles, sino por algo más sutil: quién define la línea política y quién termina teniendo margen para hablarle al Gobierno sin dejar de pertenecer a la oposición.

Noticias relacionadas