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Hutíes golpean Marib y elevan el riesgo sobre miles de desplazados en Yemen

Hace 2 horas

Los hutíes lanzaron un nuevo ataque con misiles y drones sobre Marib, una ciudad que concentra a miles de familias desplazadas por la guerra en Yemen. El Gobierno reconocido internacionalmente alertó que la escalada pone en riesgo directo a la población civil.

Marib volvió a quedar en la mira de la guerra en Yemen. Rebeldes hutíes lanzaron un ataque con misiles y drones contra zonas residenciales de la ciudad y sus alrededores, un golpe especialmente sensible porque allí sobreviven miles de familias que escaparon de otros frentes del conflicto y que hoy viven hacinadas, con servicios básicos frágiles y bajo amenaza constante.

Según informó infobae mundo, la ofensiva impactó sectores con alta concentración de población civil, lo que elevó la alarma entre las autoridades leales al Gobierno reconocido internacionalmente. Desde ese sector político se advirtió que esta nueva escalada no solo agrava la situación militar en el país, sino que pone en peligro directo la vida de yemeníes que ya cargan con años de desplazamiento, pobreza y violencia. Marib, además de ser un territorio estratégico por su peso energético y geográfico, se ha convertido en uno de los principales refugios internos del país, lo que convierte cada ataque en una tragedia humanitaria y no solo en un episodio bélico.

Lo ocurrido en Marib encaja en un patrón más amplio: la guerra de Yemen, lejos de apagarse, sigue fragmentada entre ofensivas puntuales, ataques con drones y represalias que castigan sobre todo a quienes no participan en el combate. La elección de zonas residenciales como blanco o como área expuesta al fuego cruzado revela el costo humano de un conflicto que ha destruido infraestructura, debilitado instituciones y normalizado la vida bajo amenaza. Para la población común, esto significa una realidad de evacuaciones improvisadas, cortes de servicios, miedo permanente y la imposibilidad de reconstruir una vida estable. Y para la región, mantiene abierta una crisis que ha tenido repercusiones más allá de Yemen, con impactos sobre la seguridad marítima, la estabilidad del Golfo y la presión humanitaria internacional.

La nueva ofensiva deja una señal inquietante: mientras no exista una vía política creíble para frenar la guerra, las ciudades que concentran desplazados seguirán siendo las más vulnerables. Marib no es solo un punto en disputa; es también un termómetro de hasta dónde puede degradarse una guerra cuando los civiles dejan de estar al margen y se convierten en el principal blanco de la escalada.

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