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Terremoto en Colombia: pérdidas preliminares podrían acercarse a $30 billones

Hace 51 minutos
Terremoto en Colombia: pérdidas preliminares podrían acercarse a $30 billones

Imagen: infobae

Un cálculo preliminar sobre el supuesto impacto de un terremoto en Colombia encendió las alarmas: las pérdidas por daños en infraestructura y edificaciones podrían acercarse a los $30 billones. La cifra todavía es provisional y depende de nuevas evaluaciones en cinco departamentos.

Una estimación preliminar sobre el impacto de un terremoto en Colombia dejó una señal de alerta difícil de ignorar: las pérdidas por daños en edificaciones e infraestructura podrían rondar los $30 billones. La cifra, divulgada por el presidente Abelardo de la Espriella, fue elaborada por una firma privada a partir de una primera evaluación en cinco departamentos del país y todavía no es definitiva, porque el cálculo sigue abierto a ajustes conforme avance el levantamiento técnico de la información.

Según informó infobae, el valor contempla afectaciones en viviendas, vías, puentes, redes de servicios y otras estructuras críticas, un tipo de balance que suele cambiar de forma significativa en las horas y días posteriores a una emergencia de gran magnitud. En ese contexto, la primera foto económica de un desastre rara vez coincide con la cuenta final: a medida que los equipos de inspección logran entrar a zonas más apartadas, aparecen daños secundarios, colapsos parciales y costos de rehabilitación que inicialmente no estaban a la vista. Por eso, aunque la cifra ya es alta por sí sola, su principal peso no está solo en el monto, sino en el mensaje que envía sobre la vulnerabilidad del país.

Colombia vive con una exposición sísmica conocida y permanente, pero eso no significa que esté preparada para absorber sin sobresaltos un evento de gran intensidad. Cuando se habla de $30 billones en pérdidas, no se trata únicamente de una discusión contable: el golpe potencial alcanza la actividad económica, la movilidad, la prestación de servicios públicos y, sobre todo, la capacidad del Estado y del sector privado para responder sin paralizar otras prioridades. En la práctica, una emergencia así puede traducirse en familias desplazadas, comercios cerrados, escuelas suspendidas y obras públicas detenidas, mientras la reconstrucción compite por recursos con necesidades fiscales ya apretadas.

Más allá del número exacto, lo relevante es que la cifra obliga a mirar una discusión que en Colombia suele postergarse hasta después de la tragedia: la prevención. Si una estimación preliminar ya ubica las pérdidas en un nivel tan alto, el debate no debería quedarse en cuánto costará reparar lo destruido, sino en cuánto está costando no haber reforzado a tiempo la infraestructura más expuesta. En un país donde el riesgo sísmico es parte de la geografía y no una excepción, la verdadera pregunta es si la próxima gran emergencia encontrará al sistema preparado o, como tantas veces, improvisando sobre los escombros.

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