Colombia

Tolima y Valle siguen bajo fuego: 163.546 bovinos están en riesgo por la sequía

Hace 3 horas

En Tolima y Valle del Cauca siguen activos 10 incendios forestales mientras el campo empieza a medir un daño menos visible pero más grave: la crisis alimentaria del ganado. En Armero, las llamas ya afectan varias veredas y los ganaderos advierten que 163.546 bovinos podrían quedar sin pasto.

Tolima y Valle del Cauca enfrentan una emergencia ambiental que ya no se mide solo en hectáreas quemadas: el fuego sigue activo en 10 puntos críticos y, en Tolima, los ganaderos lanzan una alerta que debería encender alarmas nacionales. Según informó El Tiempo (Colombia), un mes después de las primeras conflagraciones, 163.546 bovinos podrían morir de hambre por la pérdida de pastos y forrajes, una consecuencia que suele quedar fuera del foco cuando se habla de incendios forestales, pero que en este caso amenaza directamente la economía rural y la seguridad alimentaria de miles de familias.

La situación es especialmente delicada en Armero, donde las llamas impactan las veredas Maracaibo, Netú, Playón, Los Trinchos y Santuario, de acuerdo con la información publicada por el diario. Aunque la atención pública suele concentrarse en el avance del fuego, el daño real se extiende a la base misma de la actividad ganadera: potreros arrasados, fuentes de alimento destruidas y una presión creciente sobre productores que ya operan con márgenes estrechos. En un escenario así, el riesgo no es solo perder animales por el calor o el humo; también puede producirse una muerte lenta por falta de alimento, agua y capacidad de recuperación del terreno.

Este tipo de crisis revela una debilidad estructural que Colombia repite cada temporada seca: la respuesta llega cuando el fuego ya consumió buena parte del paisaje, pero la recuperación del campo tarda meses o años. En el caso del Tolima, el dato de los 163.546 bovinos en riesgo no es una cifra abstracta; representa una cadena de impacto que golpea a productores, trabajadores rurales, transportadores, comercializadores y consumidores, porque la pérdida de ganado termina presionando precios, reduciendo oferta y deteriorando la economía local. Además, mientras Valle del Cauca también lidia con focos activos, la simultaneidad de incendios complica la capacidad institucional para atender todas las zonas con la rapidez que exige la emergencia.

Lo que ocurre en Tolima y Valle debe leerse como una advertencia sobre la vulnerabilidad del sector agropecuario frente al cambio climático, las sequías prolongadas y la degradación de suelos. Si no se refuerzan las medidas de prevención, control y apoyo a los productores, estas emergencias seguirán convirtiéndose en crisis alimentarias regionales. Hoy el fuego amenaza veredas y potreros; mañana puede traducirse en pérdidas millonarias, más endeudamiento rural y un golpe directo a una de las actividades que sostiene buena parte del interior del país.

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