Nepal pide a la ONU ayuda urgente tras desastre glaciar de US$5.000 millones

Imagen: clarin colombia
Nepal pidió a la ONU ayuda financiera urgente tras el colapso glaciar que dejó daños estimados en US$5.000 millones. El pedido choca con una realidad incómoda: el fondo internacional de pérdidas y daños quedó debilitado tras la retirada de Estados Unidos.
Nepal elevó a la ONU un pedido urgente de asistencia financiera después del mortífero colapso glaciar que arrasó comunidades y dejó, según estimaciones oficiales, pérdidas por unos US$5.000 millones. El gobierno nepalí no solo busca recursos para atender la emergencia inmediata, sino también para enfrentar un daño que ya desbordó su capacidad fiscal y que, de acuerdo con su propia lectura, está directamente ligado al cambio climático.
La solicitud apunta al fondo de pérdidas y daños de Naciones Unidas, un mecanismo creado precisamente para responder a países golpeados por desastres climáticos que no provocaron pero sí padecen con mayor crudeza. El problema es que esa herramienta nació con una base financiera frágil y hoy enfrenta un vacío aún mayor: la salida de Estados Unidos dejó al fondo sin uno de los pocos aportantes con capacidad de mover recursos a escala global. En la práctica, Nepal pide apoyo a un sistema que todavía no tiene con qué responder a una crisis de esta magnitud.
Lo ocurrido en Nepal vuelve a poner sobre la mesa una discusión que lleva años creciendo en las cumbres climáticas: quién paga los daños de un calentamiento global que castiga con más fuerza a los países menos responsables de sus emisiones. En Asia del Sur, donde glaciares, lluvias extremas y deslizamientos se están volviendo cada vez más letales, el caso nepalí funciona como advertencia y como síntoma. No se trata solo de reconstruir viviendas o caminos; también de sostener economías frágiles, evitar nuevos desplazamientos y financiar adaptación en regiones donde el margen de maniobra es mínimo. Si la ONU no logra movilizar fondos reales, episodios como este terminarán ampliando la brecha entre los países ricos que prometen y los países vulnerables que cargan con el costo.


