Trump eleva la presión sobre Irán y dice que EE.UU. domina el estrecho de Ormuz

Imagen: clarin colombia
Donald Trump afirmó que Estados Unidos movió en secreto 100 millones de barriles de petróleo por el estrecho de Ormuz y sostuvo que Washington ya le arrebató a Irán el control de esa ruta estratégica. Además, anunció nuevos ataques “duros” contra la República Islámica para este miércoles.
Donald Trump volvió a elevar la tensión con Irán al asegurar que Estados Unidos habría sacado “en secreto” 100 millones de barriles de petróleo a través del estrecho de Ormuz, una de las rutas más sensibles del comercio energético mundial. Según informó Clarín Colombia, el expresidente y hoy candidato republicano presentó esa operación como una muestra de que Washington ya domina la vía navegable y que Teherán habría perdido influencia sobre un corredor que durante décadas ha sido una palanca de presión geopolítica para la República Islámica.
La afirmación no llegó sola. En el mismo mensaje político, Trump prometió que Estados Unidos responderá con nuevos ataques contra Irán este miércoles y endureció su retórica al acusar al régimen iraní de haber subestimado a Washington. En su discurso, el republicano buscó proyectar fuerza militar y control estratégico al mismo tiempo, una combinación que encaja con su estilo: convertir la política exterior en una demostración de poder hacia su electorado, especialmente en un momento en el que el Medio Oriente vuelve a concentrar atención global por el riesgo de escalada.
El estrecho de Ormuz no es un punto cualquiera en el mapa. Por ese paso marítimo transita una parte sustancial del petróleo que consume y comercializa el planeta, por lo que cualquier amenaza, bloqueo o alteración en su funcionamiento tiene efectos inmediatos sobre precios, seguros marítimos, cadenas logísticas y expectativas de inflación. Cuando un dirigente estadounidense habla de control de esa ruta, no solo está enviando un mensaje a Irán: también le habla a los mercados, a sus aliados en Europa y Asia, y a millones de consumidores que terminan pagando más combustible, transporte y alimentos cuando el crudo se tensiona. En términos políticos, además, la declaración refleja una vieja disputa entre contención militar y diplomacia, con Trump inclinándose otra vez por la presión directa y el castigo como lenguaje principal.
Lo que queda ahora es una pregunta de fondo: si la Casa Blanca —o el entorno político que representa Trump— avanza en esa dirección, el costo no se medirá únicamente en términos militares. Una escalada en Ormuz podría reactivar el temor a una interrupción energética global, complicar la estabilidad regional y empujar a Washington a una confrontación más profunda con Irán justo cuando el mundo ya carga suficientes focos de crisis. En otras palabras, más allá del tono de campaña, la advertencia de Trump toca una arteria central de la economía mundial y recuerda que en Medio Oriente una frase presidencial puede mover mercados, ejércitos y cálculos de poder al mismo tiempo.



