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Trump blinda su ofensiva migratoria pese al desgaste entre votantes latinos

Hace 1 hora

Donald Trump salió a defender su política migratoria y aseguró que las deportaciones seguirán porque, según dijo, el Gobierno debe hacer lo necesario. Lo hizo mientras crece la evidencia de un enfriamiento entre votantes hispanos, especialmente en Texas.

Donald Trump volvió a apostar por el pulso duro en migración y descartó suavizar su estrategia pese a las señales de desgaste político entre los votantes latinos. Desde Washington, el presidente estadounidense sostuvo que su Gobierno seguirá expulsando a personas con antecedentes penales y remarcó que, en materia de deportaciones, hará lo que considere necesario, incluso cuando ese mensaje le cueste respaldo en comunidades hispanas que fueron decisivas en su regreso a la Casa Blanca.

El republicano también aprovechó la jornada para proyectar fortaleza electoral, al afirmar que hoy ganaría cualquier elección con una ventaja de 25 puntos. Sin embargo, los números que acompañan su gestión cuentan otra historia más incómoda. Una encuesta publicada en septiembre por The Cook Political Report y TelevisaUnivision mostró que su aprobación entre los votantes latinos de Texas se ubicó en 33 %, una cifra que refleja un apoyo mucho más frágil de lo que Trump intenta transmitir. El mismo sondeo, realizado entre el 26 de agosto y el 3 de septiembre a 1.000 votantes latinos probables en ese estado, encontró además que 18 % de los hispanos que votaron por él en 2024 ahora desaprueba su desempeño.

El trasfondo es claro: la política migratoria de Trump sigue siendo uno de los pilares de su discurso, pero también uno de los frentes que más tensión genera dentro de su propia coalición. Los arrestos de inmigrantes se dispararon hasta casi 51.000 en agosto, tercer récord mensual consecutivo, aunque las deportaciones se mantuvieron en torno a 1.200 al día. Más llamativo aún es el cambio en el perfil de los detenidos: según datos analizados por medios locales, menos de una cuarta parte de los arrestados en julio tenía condenas penales, frente a casi 60 % en diciembre de 2024. Esa brecha alimenta las críticas de defensores de migrantes y expone una pregunta política de fondo: si el gobierno insiste en endurecer la persecución migratoria más allá del expediente criminal, ¿cuánto margen tiene para conservar el apoyo latino que necesita en estados clave como Texas, Arizona y Nevada?

La apuesta de Trump tiene un costo potencial que va más allá de las encuestas. Para millones de familias inmigrantes en Estados Unidos, el aumento de arrestos no solo significa mayor miedo a una detención, sino también más separación familiar, más presión sobre los tribunales y más incertidumbre en la vida cotidiana. Y en términos electorales, el mensaje de mano dura puede servirle para consolidar a su base más leal, pero al mismo tiempo le abre una grieta con un electorado latino que ya no parece dispuesto a concederle el beneficio de la duda tan fácilmente como antes.

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