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Cuatro factores explican casi todos los infartos y los ictus, pero el aviso cambia según el sexo

Hace 3 horas
Cuatro factores explican casi todos los infartos y los ictus, pero el aviso cambia según el sexo

Imagen: infobae

Un estudio citado por infobae concluye que cuatro factores de riesgo concentran el 99% de los infartos y los ictus. Los especialistas, sin embargo, recuerdan que hombres y mujeres no siempre presentan las mismas señales ni el mismo perfil de riesgo.

La cardiología acaba de recibir una confirmación incómoda y, al mismo tiempo, útil: casi todos los infartos y los ictus están ligados a un grupo muy reducido de factores de riesgo que la medicina conoce desde hace años. Según informó infobae, un estudio reciente concluye que cuatro variables concentran el 99% de estos episodios, una cifra que obliga a mirar menos hacia la fatalidad y más hacia la prevención. El mensaje es claro: la mayor parte del daño cardiovascular no aparece de la nada, sino que se cocina durante años en silencio, entre controles que no se hacen, tratamientos que se abandonan y hábitos que se normalizan hasta volverse una bomba de tiempo.

Aunque el trabajo pone el foco en cuatro grandes factores —los clásicos de la cardiología, como la presión arterial alta, el colesterol alterado, la glucosa fuera de rango y el tabaquismo—, su valor no está solo en enumerarlos, sino en cuantificar su peso real sobre la salud pública. En la práctica, eso significa que la inmensa mayoría de los eventos cardiovasculares más graves podrían anticiparse o, al menos, reducirse con detección temprana y seguimiento médico constante. No estamos hablando de una estadística abstracta: detrás de cada infarto o accidente cerebrovascular hay pacientes que muchas veces sabían que estaban en riesgo, pero no recibieron atención oportuna, no pudieron acceder a tratamiento o subestimaron señales que parecían menores. Esa es la parte que los números no muestran, pero la salud pública sí debería leer con atención.

El estudio, además, llega con una advertencia que suele quedar enterrada bajo los titulares: hombres y mujeres no presentan ni los mismos síntomas ni, en algunos casos, las mismas causas dominantes. Los especialistas recuerdan que en ellas los infartos pueden manifestarse con dolor menos típico, falta de aire, náuseas, cansancio extremo o molestias difusas, mientras que en ellos suele ser más reconocible el dolor opresivo en el pecho. Esa diferencia importa porque el reloj corre en minutos; cuando una persona interpreta mal el cuadro o el sistema de salud no sospecha a tiempo, la ventana de atención se cierra y el pronóstico empeora. También hay factores biológicos y sociales que cambian el mapa del riesgo: hormonas, embarazo, menopausia, enfermedades autoinmunes y sesgos médicos que durante décadas hicieron que la enfermedad cardiovascular femenina se diagnosticara tarde o mal.

La lectura de fondo es más amplia que una novedad científica: si el 99% de los infartos e ictus se explica por factores detectables, entonces el desafío no es únicamente médico, sino político y social. En Estados Unidos y en Colombia, donde las enfermedades crónicas siguen golpeando con más fuerza a los sectores de menores ingresos, la prevención depende de acceso real a chequeos, medicamentos, alimentación saludable y educación sanitaria. El estudio, en el fondo, no invita a la resignación; obliga a asumir que buena parte del daño cardiovascular es prevenible si los sistemas de salud dejan de reaccionar tarde y empiezan a intervenir antes. Y ahí está la verdadera noticia: el enemigo está bastante identificado, pero todavía faltan decisiones para reducirlo.

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