Eva Ferrer acusa a Verónica Alcocer de recibir 50.000 euros en campaña de Petro

Imagen: infobae colombia
La estratega catalana Eva Ferrer aseguró que Verónica Alcocer habría recibido 50.000 euros de Diego Marín Buitrago, conocido como ‘Papá Pitufo’, durante la campaña presidencial de Gustavo Petro. Según su versión, una persona habría sido enviada a recoger el dinero.
La campaña que llevó a Gustavo Petro a la Presidencia volvió a quedar bajo la lupa por una acusación que toca de frente a Verónica Alcocer. La estratega catalana Eva Ferrer sostuvo que la entonces candidata presidencial habría aceptado 50.000 euros entregados por Diego Marín Buitrago, señalado como ‘Papá Pitufo’, en medio de la contienda electoral de 2022.
De acuerdo con lo que informó infobae colombia, Ferrer afirmó que el dinero no solo habría sido entregado, sino que además una persona habría sido enviada a recogerlo. La versión pone sobre la mesa un episodio de alto impacto político, porque no se trata de una donación cualquiera, sino de una presunta entrada de recursos en plena campaña, cuando la ley exige trazabilidad, controles y absoluta claridad sobre el origen de los aportes.
El señalamiento es delicado por varias razones. Primero, porque involucra a la esposa del hoy presidente en un asunto que, de confirmarse, podría tener implicaciones políticas y eventualmente judiciales. Segundo, porque vuelve a aparecer el nombre de Diego Marín Buitrago, un empresario mencionado en distintas investigaciones y controversias públicas, cuya sombra se ha extendido sobre debates sensibles de financiación, intermediación y presuntas redes de influencia. Tercero, porque en Colombia la financiación electoral sigue siendo uno de los puntos más opacos del sistema político: los candidatos suelen hablar de transparencia, pero las campañas continúan expuestas a dineros difíciles de rastrear y a intermediarios que terminan borrando el origen real de los recursos.
Más allá del golpe mediático, el caso reabre una discusión de fondo: quién financia a los aspirantes a gobernar y con qué contraprestaciones, explícitas o no, se mueven esos apoyos. Para el Gobierno y para el entorno de Petro, la acusación obliga a responder con documentos y no con slogans; para la opinión pública, confirma que la pelea por la legitimidad política no termina el día de la elección. Si estas versiones avanzan y se sostienen con pruebas, podrían convertirse en otro frente de desgaste para una administración que ya enfrenta un escrutinio constante sobre su origen, sus alianzas y la manera en que se construyó el poder en 2022.




