Golpe al microtráfico en Cali: 83 órdenes y 101 allanamientos en gran operativo
Imagen: El Tiempo - Política
Un operativo contra el microtráfico en Cali dejó 83 órdenes judiciales y 101 allanamientos en una ofensiva coordinada entre Policía, Ejército y Fiscalía. La acción también abrió una nueva controversia por la presencia de Abelardo De La Espriella en medio de una de las capturas.
Un amplio operativo contra el microtráfico en Cali terminó con 83 órdenes judiciales y 101 allanamientos ejecutados de manera coordinada por la Policía, el Ejército y la Fiscalía, en una de las intervenciones más grandes recientes contra las redes ilegales que mueven droga en los barrios de la ciudad. La magnitud del despliegue da cuenta de que no se trató de una acción aislada, sino de una ofensiva diseñada para golpear varios eslabones de una misma estructura criminal, desde los puntos de expendio hasta posibles enlaces logísticos y financieros.
Según informó El Tiempo - Política, la jornada dejó además una escena que llamó tanto la atención como el operativo mismo: el abogado y figura pública Abelardo De La Espriella apareció hablando con uno de los capturados, en un momento que rápidamente se convirtió en tema de discusión por el tono del intercambio y por la visibilidad que tuvo dentro del procedimiento. Más allá del episodio puntual, lo cierto es que la operación evidenció el nivel de presión que hoy enfrentan las autoridades para contener el microtráfico en Cali, una ciudad donde esta economía ilegal sigue alimentando violencia, reclutamiento de jóvenes y disputas territoriales entre bandas.
El dato de 101 allanamientos no es menor. Habla de una investigación previa de amplio alcance y de una apuesta institucional por desarticular redes simultáneamente, en lugar de limitarse a capturas individuales que luego son reemplazadas con rapidez. Esa lógica importa porque el microtráfico en Colombia no se sostiene solo por el menudeo en las esquinas: depende de una cadena que involucra distribución, almacenamiento, vigilancia armada y lavado de recursos. Por eso, cuando Policía, Ejército y Fiscalía actúan juntos, el objetivo no es solo sacar capturados de circulación, sino debilitar una infraestructura que se adapta con rapidez a los golpes del Estado.
En Cali, donde el control de los expendios ilegales ha estado históricamente ligado a homicidios, extorsión y disputa por corredores urbanos, este tipo de operativos tienen un impacto que va más allá de las cifras judiciales. Para los ciudadanos, la pregunta de fondo no es únicamente cuántas órdenes se ejecutaron, sino si esas acciones logran disminuir la presión criminal en los barrios o si terminan siendo solo un golpe temporal. En ese sentido, la operación deja una señal política y operativa clara: el Estado sigue apostando por intervenciones masivas para recuperar territorio, aunque el desafío real sigue siendo sostener ese control una vez se apagan las cámaras y termina el despliegue.



