'Wild Horse Nine' pone a la CIA bajo juicio en Venecia con la sombra de Allende

Imagen: BBC Mundo
La nueva película de Martin McDonagh, Wild Horse Nine, sacudió Venecia con una historia sobre dos agentes de la CIA que conspiran contra el gobierno de Salvador Allende en Chile. Más que un thriller político, el filme apunta directo a la sombra histórica de Washington en América Latina.
Wild Horse Nine llegó al Festival de Venecia con una carga política difícil de ignorar: la de poner en el centro de la pantalla a dos agentes de la CIA que operan contra el gobierno de Salvador Allende en Chile. La película, dirigida por el irlandés Martin McDonagh, no solo provocó curiosidad por su trama, sino también por el golpe simbólico que asesta a la agencia de inteligencia de Estados Unidos, en una historia que vuelve a poner bajo la lupa uno de los capítulos más delicados de la Guerra Fría en América Latina.
Según informó BBC Mundo, el filme causó sensación en la muestra italiana justamente por su lectura crítica de la CIA y por la manera en que utiliza el cine de género para revisitar una intervención que aún divide interpretaciones, pero no hechos: Washington tuvo un papel determinante en la desestabilización del proyecto de la Unidad Popular en Chile. McDonagh, conocido por su tono afilado y su capacidad para mezclar violencia, humor negro y comentario social, se mete aquí en un terreno especialmente sensible, donde la ficción no borra la memoria histórica sino que la reactiva ante nuevas audiencias.
Y ahí está la importancia de esta película: no se trata solo de una obra más sobre espionaje, sino de una pieza que obliga a mirar de nuevo el vínculo entre Estados Unidos y América Latina desde una perspectiva incómoda para el poder. En tiempos en que la desinformación, las operaciones encubiertas y la influencia exterior siguen siendo temas de debate, volver a una conspiración contra Allende no es un gesto meramente nostálgico. Es una forma de recordar que las decisiones tomadas en Washington han tenido consecuencias concretas en la vida política, económica y social de países como Chile, con efectos que todavía resuenan en la región. Que una producción de alto perfil internacional ponga ese pasado en primer plano confirma algo que el cine político sabe bien: la historia no se archiva, se disputa.
La reacción en Venecia también dice mucho sobre el apetito actual por historias que combinen entretenimiento con lectura crítica del poder. En ese sentido, Wild Horse Nine no parece interesada en ofrecer una versión complaciente de la CIA ni en suavizar el conflicto chileno. Al contrario, su impacto inicial sugiere que el público internacional sigue dispuesto a enfrentarse a relatos que incomodan, sobre todo cuando desmontan la imagen pulida de instituciones que durante décadas operaron en nombre de la seguridad nacional. Para América Latina, y en particular para Chile, el estreno abre otra conversación: quién cuenta la historia, desde qué lugar la cuenta y por qué, medio siglo después, sigue siendo tan difícil hablar del intervencionismo estadounidense sin tocar nervios todavía vivos.

