El cocinero que viajó con sus ollas para alimentar a las víctimas en La Guaira

Imagen: BBC Mundo
Víctor D’Orsi no fue a La Guaira a rescatar entre escombros, sino a alimentar a quienes lo perdieron todo tras los terremotos en Venezuela. El cocinero viajó con sus ollas desde Maturín y hoy sostiene, desde la cocina, una parte de la emergencia.
En medio de la emergencia provocada por los terremotos en La Guaira, un cocinero venezolano decidió que su manera de ayudar no sería con cascos ni cuerdas, sino con ollas, fogones y comida caliente. Víctor D’Orsi salió desde Maturín hacia la zona afectada movido por la urgencia de una crisis que dejó a cientos de personas entre daños materiales, miedo y necesidades básicas inmediatas. Su aporte, simple en apariencia pero crucial en terreno, es alimentar a damnificados, rescatistas y niños que quedaron atrapados en la precariedad tras el desastre.
Según informó BBC Mundo, D’Orsi no tenía experiencia en operaciones de rescate, pero sí en la cocina, y entendió que en una tragedia de este tipo el hambre también golpea. Por eso empacó sus utensilios y recorrió buena parte del país para sumarse a la ayuda humanitaria en La Guaira. Allí prepara cientos de comidas al día para sostener una respuesta que no solo depende de maquinaria o brigadas de emergencia, sino también de manos capaces de resolver lo más básico: que la gente coma. En crisis como esta, la logística alimentaria suele ser tan decisiva como el trabajo de búsqueda y atención médica.
Lo que hace D’Orsi habla de una realidad más amplia en Venezuela y en buena parte de América Latina: cuando el Estado no alcanza o la emergencia supera la capacidad institucional, la solidaridad civil termina ocupando espacios que deberían estar cubiertos por una respuesta robusta y organizada. Su historia importa porque muestra el rostro menos visible de una catástrofe: detrás de los titulares sobre sismos, daños y evacuaciones hay familias que necesitan agua, abrigo y comida para sobrevivir las primeras horas y los días siguientes. Y ahí es donde personas como él se vuelven indispensables.
El caso de este cocinero también deja una lección incómoda pero necesaria. En las tragedias naturales no solo cuentan los equipos especializados; también pesan la iniciativa individual, la organización comunitaria y la capacidad de convertir habilidades cotidianas en ayuda concreta. D’Orsi no llegó a La Guaira con discursos, sino con alimentos. Y en escenarios como este, un plato servido a tiempo puede significar alivio, dignidad y la posibilidad de resistir un poco más.




