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Canadá contraataca a Trump con aranceles de hasta 50% sobre bienes de EE.UU.

Hace 2 horas
Canadá contraataca a Trump con aranceles de hasta 50% sobre bienes de EE.UU.

Imagen: El País

Canadá respondió a los aranceles de Donald Trump con nuevos gravámenes de entre 15% y 50% sobre bienes estadounidenses por unos 20.000 millones de dólares. La medida entrará en vigor el 8 de septiembre y eleva la tensión comercial entre ambos socios.

Canadá decidió golpear de vuelta en la guerra arancelaria con Estados Unidos y activará el 8 de septiembre nuevos gravámenes de entre el 15% y el 50% sobre productos estadounidenses valorados en unos 20.000 millones de dólares. La respuesta, anunciada como represalia a los aranceles impuestos por Donald Trump, marca un nuevo escalón en una disputa comercial que vuelve a tensar la relación entre dos economías profundamente interdependientes.

La medida no es menor: se trata de un paquete de sanciones comerciales de gran alcance, diseñado para presionar a Washington en un momento en que la política comercial de Trump vuelve a poner en riesgo cadenas de suministro, costos empresariales y precios al consumidor. Según informó El País, los nuevos gravámenes afectan una canasta amplia de bienes y buscan castigar sectores sensibles para Estados Unidos, una estrategia que Ottawa ya ha usado en otros episodios de fricción bilateral. Detrás del anuncio hay una señal política clara: Canadá no piensa absorber pasivamente el costo de una ofensiva arancelaria que también golpea a sus propias empresas y trabajadores.

El conflicto importa mucho más allá del intercambio de comunicados. Estados Unidos y Canadá sostienen uno de los vínculos comerciales más grandes del mundo, con fronteras, industrias y mercados cruzados que dependen de la estabilidad regulatoria. Cuando se elevan los aranceles, el golpe no cae solo sobre las grandes corporaciones: termina filtrándose al precio de autopartes, materiales de construcción, insumos agrícolas y bienes de consumo que usan familias y pequeños negocios en ambos lados de la frontera. Para EE.UU., además, la represalia canadiense introduce un costo político adicional: si Trump insiste en usar los aranceles como herramienta de presión interna, puede terminar encareciendo productos y alimentando incertidumbre en estados industriales y fronterizos que viven del comercio bilateral.

La entrada en vigor de estas medidas el 8 de septiembre abre una nueva fase de confrontación, pero también deja ver el margen de maniobra que aún existe para una negociación. En este tipo de choques, el problema no suele ser solo el arancel en sí, sino la espiral que desencadena: una ronda de represalias invita a la siguiente, y cada movimiento reduce el espacio para una salida rápida. Si no hay desescalada, la factura terminará repartida entre exportadores, consumidores y trabajadores que poco control tienen sobre una pelea comercial que se decide en los despachos, pero se paga en la economía real.

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