Colombia

DIAN retiene en Barranquilla celulares por más de $244 millones en control aduanero

Hace 1 hora

La DIAN frenó en el aeropuerto Ernesto Cortissoz de Barranquilla un cargamento de 40 celulares cuyo valor superaba los $244 millones. El caso vuelve a poner bajo la lupa el ingreso de mercancía sin soporte aduanero en una ciudad clave para el comercio exterior.

La Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN) detuvo en el aeropuerto Ernesto Cortissoz de Barranquilla un cargamento de 40 teléfonos celulares que, según informó El Tiempo (Colombia), está avaluado en $244,4 millones. La mercancía fue detectada durante tres controles distintos, un hallazgo que confirma que la vigilancia aduanera sigue siendo una de las principales barreras contra el ingreso irregular de productos de alto valor al país.

De acuerdo con la información conocida, los dispositivos fueron identificados en medio de revisiones de rutina aplicadas por funcionarios de la entidad en la terminal aérea. Aunque el reporte no precisa si los aparatos tenían documentación incompleta, inconsistencias en la declaración o simplemente no habían sido reportados, el monto estimado permite dimensionar la relevancia del operativo: no se trata de un caso menor ni de mercancía de bajo impacto, sino de un lote comercial que pudo entrar al circuito de reventa con ventaja frente a los importadores formales.

El episodio ocurre en un contexto en el que las autoridades colombianas han endurecido el control sobre la cadena de importación de tecnología, un mercado históricamente sensible por el contrabando, la subfacturación y la informalidad. En una ciudad como Barranquilla, con peso estratégico en la logística del Caribe y conexión permanente con flujos internacionales, cada decomiso o retención de este tipo no solo tiene una lectura tributaria: también golpea a las redes que se benefician de competir sin pagar aranceles, IVA ni cumplir los requisitos legales que sí enfrentan las empresas formales. Para el consumidor, el impacto termina siendo doble: productos sin trazabilidad y un mercado distorsionado donde el precio barato muchas veces es el primer síntoma de una cadena irregular.

Más allá del caso puntual, la intervención de la DIAN expone una disputa de fondo que Colombia arrastra desde hace años: cómo cerrarles el paso a mercancías que entran sin soporte suficiente mientras se protege la actividad de los comerciantes que sí cumplen las reglas. En un país donde la tecnología se ha vuelto parte esencial de la vida diaria —desde el estudio hasta el trabajo remoto y los servicios digitales—, el contrabando de celulares no es un asunto anecdótico. Es una puerta de entrada a pérdidas fiscales, competencia desleal y circulación de equipos cuya procedencia y legalidad pueden quedar en entredicho.

Noticias relacionadas