Grossi inspeccionó Siria y el OIEA halló varias toneladas de uranio

Imagen: clarin colombia
Rafael Grossi, director del OIEA, encabezó en Siria una misión que confirmó la existencia de varias toneladas de uranio bajo supervisión internacional. La visita abre una nueva etapa para un país que intenta dejar atrás la sombra de su programa nuclear militar.
El director del Organismo Internacional de la Energía Atómica, el argentino Rafael Grossi, puso a Siria otra vez en el mapa de la vigilancia nuclear internacional tras encabezar una misión que confirmó el hallazgo de varias toneladas de uranio en ese país. El material quedará bajo supervisión de la agencia, en una señal que apunta tanto a control como a desescalada en una región donde cada movimiento atómico tiene implicaciones políticas y de seguridad.
Según informó Clarín Colombia, Grossi viajó a territorio sirio al frente de una inspección destinada a revisar instalaciones nucleares y verificar el estado de los materiales encontrados. El director del OIEA destacó además la disposición de las actuales autoridades sirias para cooperar con el organismo, un gesto relevante en un país que durante años estuvo bajo sospecha por eventuales vínculos entre sus actividades nucleares y objetivos militares. La presencia del OIEA no solo busca registrar lo que existe, sino también reducir el margen de opacidad que históricamente rodeó este expediente.
La importancia del hallazgo va más allá de Siria. En Medio Oriente, cualquier rastro de uranio despierta preguntas sobre capacidades técnicas, posibles usos futuros y, sobre todo, sobre quién controla el material y con qué fines. Que el OIEA asuma la custodia o supervisión de estas toneladas significa, en términos prácticos, que la comunidad internacional tendrá una ventana para monitorear el destino de ese stock y evitar que termine asociado a programas de armamento. Para un país devastado por años de guerra y fractura institucional, la cooperación con el organismo también puede leerse como un intento de reconstruir credibilidad externa y despejar sospechas que arrastran consecuencias diplomáticas y económicas.
El caso tiene además una carga simbólica. Grossi, un diplomático argentino con peso creciente en la discusión nuclear global, se convierte aquí en una pieza central para ordenar un escenario sensible y todavía inestable. Su visita sugiere que el futuro nuclear de Siria ya no depende solo de sus autoridades, sino de la capacidad de la comunidad internacional para vigilar, verificar y exigir transparencia. En una época en la que la proliferación y la seguridad energética vuelven a ocupar la agenda, lo hallado en Siria recuerda que el control de los materiales nucleares sigue siendo una línea roja para la estabilidad mundial.

