El petróleo sube por el temor sobre Ormuz y el mercado vuelve a mirar a Medio Oriente
Imagen: infobae mundo
El petróleo arrancó la jornada con fuertes alzas en medio de la incertidumbre sobre una posible reapertura del estrecho de Ormuz, una ruta clave para el comercio energético mundial. El Brent subió hasta 84,79 dólares y el WTI trepó a 79,29, mientras el mercado sigue de cerca las negociaciones impulsadas por Omán.
El mercado petrolero volvió a moverse con nerviosismo este lunes, impulsado por la duda sobre qué pasará con el estrecho de Ormuz, una de las arterias más sensibles del comercio energético global. Según informó infobae mundo, el Brent llegó a 84,79 dólares por barril y el West Texas Intermediate (WTI) alcanzó 79,29 dólares, en una sesión marcada por la expectativa de negociaciones promovidas por Omán y por el temor a que cualquier obstáculo en esa ruta termine encareciendo todavía más el crudo.
El repunte no es un dato menor. El estrecho de Ormuz es el paso por donde circula una parte decisiva del petróleo que sale del Golfo hacia Asia, Europa y, de manera indirecta, hacia el resto del mundo. Cuando aumenta la percepción de riesgo sobre ese corredor marítimo, el mercado reacciona de inmediato: suben los futuros, se encarecen los seguros de transporte y se reaviva la presión sobre la inflación en los países importadores. En otras palabras, lo que ocurra en ese punto estratégico no se queda en el mapa de Medio Oriente; termina golpeando la cadena global de energía, desde las refinerías hasta la bomba de gasolina.
La referencia a las negociaciones impulsadas por Omán ayuda a entender por qué el mercado está tan sensible. Cada señal de acercamiento diplomático puede aliviar la tensión, pero la historia reciente demuestra que la mera posibilidad de una interrupción en Ormuz basta para mover precios con fuerza. Ese comportamiento revela algo más profundo: el petróleo sigue siendo, pese a la transición energética y al crecimiento de otras fuentes, un activo extremadamente vulnerable a la geopolítica. Y cuando se combina ese riesgo con un mercado que ya venía ajustado, cualquier noticia puede empujar las cotizaciones varios dólares arriba en cuestión de horas.
Para consumidores y empresas, el impacto potencial es directo. Si el alza se sostiene, habrá presión sobre combustibles, transporte y costos logísticos, con efectos que pueden filtrarse a la inflación en Estados Unidos, Colombia y buena parte de América Latina. En economías importadoras, un petróleo más caro complica a gobiernos y bancos centrales; en países productores, en cambio, mejora los ingresos, aunque también puede aumentar la volatilidad y la tensión política. Por eso el comportamiento del Brent y del WTI no es solo una señal de mercado: es un termómetro de la fragilidad del sistema energético global y de cuánto depende todavía la economía mundial de un estrecho paso marítimo en el Golfo Pérsico.




