Estados Unidos

EE.UU. reabre ingreso de ganado desde México, pero la carne no bajaría pronto

Hace 3 horas

Estados Unidos reabrió un paso fronterizo en Arizona para permitir el ingreso de ganado mexicano, una medida con la que intenta aliviar la escasez bovina más grave en décadas. Pero los expertos advierten que el efecto sobre el precio de la carne será lento y limitado.

Estados Unidos volvió a abrir el ingreso de ganado desde México a través de un paso fronterizo en Arizona, una decisión que busca darle oxígeno a una cadena cárnica tensionada por una oferta históricamente baja. La medida llega en un momento en que el país enfrenta el menor stock bovino en 75 años, una combinación que ha elevado la presión sobre productores, empacadoras y consumidores, sin que por ahora se vislumbre un alivio inmediato en el mostrador del supermercado.

De acuerdo con infobae estados unidos, la reapertura de este corredor fronterizo apunta a reforzar el abastecimiento de reses en un mercado golpeado por la sequía prolongada y por el impacto sanitario del gusano barrenador, un problema que ha encendido alarmas en la región. Aunque el ingreso de ganado mexicano puede sumar volumen a corto plazo, especialistas consultados por el medio consideran que el ajuste en la oferta no será suficiente, por sí solo, para traducirse rápido en una caída de los precios de la carne vacuna, que siguen anclados por una estructura productiva debilitada.

El trasfondo es más amplio que una decisión logística. La ganadería estadounidense viene arrastrando desde hace años el efecto combinado de pasturas secas, costos altos de alimentación, reducción de inventarios y ciclos de recuperación lentos, porque criar más ganado no se resuelve en semanas sino en años. En ese contexto, la frontera con México funciona como una válvula parcial, no como una solución estructural. Y esa distinción importa, porque mientras el gobierno intenta estabilizar la oferta, el consumidor sigue pagando una carne más cara en un país donde el precio de los alimentos continúa siendo un termómetro político sensible para la Casa Blanca.

La reapertura también revela hasta qué punto la seguridad sanitaria y la política comercial están entrelazadas en el negocio de la carne. Si el control del gusano barrenador se sostiene y el flujo fronterizo se mantiene, podría haber una mejora gradual en el suministro. Pero hablar de una baja rápida en los precios sería prematuro: la industria cárnica estadounidense opera con inercias profundas, y cualquier alivio en la oferta tardará en sentirse de forma real en el bolsillo de las familias. En otras palabras, la reapertura ayuda, pero no deshace de inmediato años de escasez, clima adverso y tensión en la cadena alimentaria.

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