Política

De la Espriella aún no completa su gabinete: faltan siete ministerios clave

Hace 1 hora

Abelardo de la Espriella todavía tiene siete ministerios por definir en su gabinete, entre ellos Salud, Trabajo y Cultura, mientras avanza la presión por cumplir la cuota de género. La ley exige que al menos nueve de las 18 carteras estén lideradas por mujeres.

Abelardo de la Espriella aún tiene por resolver una parte decisiva de su gabinete: faltan siete ministerios por nombrar, entre ellos Salud, Trabajo y Cultura, tres carteras que suelen definir el pulso político y social de cualquier gobierno. El mandatario electo ya confirmó 11 ministros, pero el margen que le queda no es menor, porque en esas designaciones no solo se juega el arranque administrativo de su administración, sino también el mensaje político que enviará sobre prioridades, equilibrios internos y cumplimiento de la norma de paridad.

El punto más sensible es que la legislación vigente obliga a que al menos nueve de las 18 carteras estén encabezadas por mujeres. Eso significa que, con once nombres ya anunciados, el equipo de De la Espriella no puede cerrarse sin hacer cuentas finas sobre representación de género. En otras palabras: no se trata solo de repartir cargos, sino de cuadrar un gabinete que cumpla la ley y, al mismo tiempo, proyecte gobernabilidad. En esa ecuación entran ministerios de alto impacto como Salud, Trabajo y Cultura, pero también otras carteras que suelen definir la relación del Ejecutivo con regiones, gremios y sectores sociales.

El retraso en completar el gabinete importa porque estos nombramientos suelen anticipar el rumbo de un gobierno. Salud y Trabajo, por ejemplo, son carteras que tocan de frente la vida cotidiana: el primero define cómo se gestionan hospitales, recursos y acceso a atención; el segundo marca la agenda laboral, el diálogo con sindicatos y el clima frente a empleo y formalidad. Cultura, aunque a veces relegado en el debate público, suele ser un termómetro de la relación del poder con la identidad, la memoria y el gasto social. Cuando un presidente electo dilata estas decisiones, también dilata señales sobre su coalición, sus prioridades y su capacidad de armar equipo con criterios técnicos y políticos al mismo tiempo.

A estas alturas, el desafío de De la Espriella no parece únicamente llenar sillas vacías, sino evitar que el gabinete nazca con fisuras o con incumplimientos normativos desde el primer día. En Colombia, la composición ministerial no es un detalle decorativo: ayuda a medir cuánto poder real tendrá cada bloque dentro del gobierno y qué tan en serio se toma el presidente electo la promesa de una administración equilibrada. Lo que anuncie en los próximos días dirá mucho más que una lista de nombres; mostrará si quiere un gabinete para administrar la coyuntura o uno diseñado para sostener una agenda de fondo.

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