Colombia

Petro rechaza descertificación de EE. UU. y acusa a Washington de castigar a Colombia

Hace 5 horas

Gustavo Petro rechazó la descertificación de Estados Unidos a Colombia en la lucha antidrogas y la calificó de injusta. Según el exmandatario, Washington desconoce el peso del narcotráfico y termina castigando al país equivocado.

La decisión de Estados Unidos de descertificar a Colombia en la lucha contra las drogas abrió un nuevo choque político entre Bogotá y Washington, y Gustavo Petro salió a responder con dureza. El expresidente colombiano calificó la medida como completamente injusta y sostuvo que la Casa Blanca estaría mirando para otro lado frente a los verdaderos narcotraficantes, en un pronunciamiento que reaviva una discusión histórica sobre la efectividad de la estrategia antidrogas en la región.

Las críticas de Petro se conocieron como reacción a la alocución del presidente Abelardo de la Espriella, realizada el 27 de septiembre de 2026, y se suman a la larga lista de tensiones que han marcado la relación bilateral entre Colombia y Estados Unidos en materia de seguridad, cooperación y control de cultivos ilícitos. De acuerdo con la información divulgada por Infobae Colombia, el exmandatario insistió en que la decisión de Washington no solo es equivocada, sino que desconoce los esfuerzos institucionales y el costo político y social que asume Colombia en la guerra contra las drogas, una política que durante décadas ha dejado resultados parciales y efectos colaterales profundos en las zonas rurales.

El trasfondo del caso es más amplio que una disputa diplomática de coyuntura. La descertificación implica un mensaje político fuerte desde Washington y puede tener efectos sobre la cooperación, el financiamiento y la percepción internacional del país en un momento en que Colombia sigue enfrentando economías ilegales, expansión de cultivos de coca y la presión de redes criminales transnacionales. En términos prácticos, este tipo de decisiones termina impactando a campesinos, autoridades locales y programas de sustitución o desarrollo alternativo, justo en los territorios donde el Estado suele llegar tarde o de manera insuficiente. Por eso, más allá del intercambio de acusaciones, el debate vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que Colombia y Estados Unidos evitan resolver de fondo: si la estrategia vigente realmente reduce el narcotráfico o si, como advierten distintos sectores, solo traslada el problema y castiga a quienes menos poder tienen dentro de la cadena criminal.

La polémica también deja ver que la relación bilateral ya no se mueve únicamente por la cooperación antinarcóticos, sino por una disputa de narrativas sobre quién cumple y quién fracasa. Mientras Petro apunta a Washington por supuestamente ignorar a los grandes beneficiarios del negocio ilícito, la descertificación refuerza la presión sobre Colombia para mostrar resultados medibles en erradicación, interdicción y control territorial. En el fondo, la discusión no es solo técnica ni diplomática: define quién carga con el costo político de una guerra que lleva décadas sin resolver el problema de raíz.

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