Influencer desata críticas por usar el temblor en Colombia para vender pijamas
Una influencer desató una ola de críticas al promocionar sus pijamas con una referencia directa al temblor que sacudió a Colombia en la madrugada. El episodio reabrió el debate sobre los límites del marketing en redes cuando la tragedia o el miedo aún están frescos.
Una promoción de pijamas terminó convertida en un nuevo caso de polémica digital en Colombia. La influencer, según informó Colombia.com entretenimiento, publicó un mensaje que vinculó sus prendas con el fuerte sismo que despertó a miles de personas durante la madrugada, y esa decisión bastó para encender una reacción inmediata de rechazo en redes sociales. Lo que parecía una estrategia para llamar la atención terminó interpretándose como una banalización de un momento de angustia colectiva.
La controversia no surgió solo por el producto, sino por el contexto en el que fue presentado. El temblor, que interrumpió el sueño de buena parte del país, generó preocupación y reacciones de alerta en distintas ciudades. En ese ambiente, el uso de una referencia al movimiento telúrico para vender pijamas fue leído por muchos usuarios como una falta de sensibilidad y como un ejemplo más de cómo algunos creadores de contenido cruzan líneas éticas con tal de conseguir visibilidad, interacciones o ventas. De acuerdo con lo reportado por Colombia.com entretenimiento, la publicación desató críticas por lo inapropiado del mensaje y por el aprovechamiento de una situación que todavía estaba fresca en la conversación pública.
Este episodio dice mucho sobre el momento que viven las redes sociales en Colombia y en otros países de la región: la carrera por la viralidad suele empujar a ciertos influenciadores a probar fórmulas cada vez más agresivas, incluso cuando eso implica apoyarse en hechos que generan miedo, incomodidad o dolor. En un ecosistema donde la atención vale dinero, la frontera entre creatividad y oportunismo se vuelve cada vez más difusa. Y cuando la estrategia comercial se monta sobre una experiencia colectiva como un sismo, la audiencia suele responder con rapidez y dureza. No es solo una discusión sobre una publicación puntual; es también una conversación sobre responsabilidad, empatía y el tipo de referentes que están moldeando el consumo digital.
Para la gente de a pie, estos episodios importan porque muestran cómo el entretenimiento y la publicidad en redes pueden desdibujar el respeto por situaciones sensibles. En Colombia, donde los temblores forman parte de la realidad cotidiana y pueden reactivar temores muy concretos, trivializar un evento así no pasa desapercibido. La polémica deja una lección clara: en la economía de la atención, no todo vale, y cada vez más usuarios están dispuestos a castigar públicamente a quienes intentan convertir la incomodidad colectiva en una campaña de mercadeo.

