Andalucía se enfrenta a incendios simultáneos que obligan a evacuar vecinos en Almería y Málaga

Imagen: El País
Más de 200 bomberos combaten dos incendios activos en Almería y Málaga, mientras la Junta de Andalucía ha evacuado a decenas de vecinos por precaución. La emergencia se suma a otro fuego en Córdoba que interrumpió durante dos horas la circulación del AVE.
Andalucía volvió a quedar este miércoles bajo presión por el avance simultáneo de varios incendios forestales que obligaron a desplegar a más de 200 efectivos y a evacuar a vecinos en Almería y Málaga. La situación más delicada se concentró en Pinar de Bédar, donde la Junta desalojó a medio centenar de personas, y en una urbanización de Estepona, de la que fueron retirados alrededor de un centenar de residentes por el riesgo de que el fuego avanzara hacia zonas habitadas.
Según informó El País, en ambos focos trabajaron bomberos forestales, medios aéreos y equipos de emergencia de la comunidad autónoma para intentar frenar la propagación de las llamas, alimentadas por unas condiciones que, como ocurre con frecuencia en el sur peninsular durante el verano, favorecen la expansión rápida del fuego. La respuesta fue inmediata porque en este tipo de episodios no solo importa el perímetro quemado: también pesa la cercanía de viviendas, la orografía y la posibilidad de que cambie el viento en cuestión de minutos, algo que complica cualquier previsión operativa y obliga a priorizar la protección de la población antes que la extinción total.
El episodio, además, confirma una tendencia cada vez más preocupante: la temporada de incendios deja de ser un fenómeno acotado al monte para convertirse en una amenaza directa sobre urbanizaciones, carreteras e infraestructuras críticas. En Córdoba, otro incendio llegó a afectar durante dos horas la circulación del AVE, que ya fue restablecida, un recordatorio de cómo un foco aparentemente aislado puede alterar la movilidad de miles de personas y golpear la actividad económica regional. Para los vecinos evacuados, la emergencia no se mide solo en hectáreas calcinadas sino en incertidumbre, noches fuera de casa y el temor de que el próximo fuego encuentre menos margen de maniobra.
Lo que está pasando en Andalucía también obliga a mirar más allá del parte urgente. La recurrencia de incendios simultáneos, la presión sobre los servicios de emergencia y la expansión de viviendas en áreas próximas al monte dibujan un escenario de riesgo creciente que las administraciones ya no pueden tratar como excepción estacional. Si el calor, la sequía y el viento siguen marcando el ritmo del verano, la pregunta de fondo no es cuántos fuegos habrá que apagar, sino cuánta capacidad real tienen los territorios para prevenirlos antes de que lleguen a las puertas de casa.




