Estados Unidos

Muere Gloria Steinem, la voz que ayudó a cambiar el feminismo en EE.UU.

Hace 3 horas
Muere Gloria Steinem, la voz que ayudó a cambiar el feminismo en EE.UU.

Imagen: El País

Gloria Steinem, una de las voces más influyentes del feminismo estadounidense, murió a los 92 años en su casa de Nueva York. Su legado marcó la lucha por los derechos de las mujeres y cambió el debate público en EE.UU. y más allá.

Gloria Steinem, figura central de la revolución feminista de los años setenta y una de las periodistas y activistas más influyentes de Estados Unidos, murió a los 92 años en su casa de Nueva York. Con su fallecimiento desaparece no solo un nombre emblemático del movimiento por los derechos de las mujeres, sino también una voz que durante décadas incomodó al poder, desafió estereotipos y ayudó a convertir demandas que antes eran marginales en parte del centro del debate nacional.

Steinem fue mucho más que una militante: fue escritora, reportera, editora y una estratega política del cambio cultural. Según informó El País, su trayectoria la convirtió en referente de la llamada segunda ola feminista, esa etapa en la que las mujeres en Estados Unidos comenzaron a organizarse masivamente para exigir igualdad salarial, acceso a la educación, autonomía sobre sus cuerpos y fin de la discriminación estructural en el trabajo y en la vida pública. Su figura trascendió los círculos activistas porque supo hablarle al gran público con claridad, estilo y una mezcla poco común de firmeza y pedagogía.

Su muerte ocurre en un momento en que el feminismo atraviesa una etapa de tensión y redefinición, tanto en Estados Unidos como en otras democracias occidentales. Los avances que ella ayudó a impulsar no están blindados: el derecho al aborto volvió a quedar expuesto tras la reversión de Roe vs. Wade, la brecha salarial sigue abierta y la representación femenina en los espacios de poder continúa lejos de reflejar la composición real de la sociedad. En ese contexto, Steinem no pertenece solo al pasado; su legado sigue siendo una referencia para entender por qué las conquistas sociales pueden retroceder si no se defienden políticamente y por qué las luchas por igualdad siguen encontrando resistencias profundas en instituciones, partidos y culturas empresariales.

La muerte de Steinem también obliga a mirar el presente con una pregunta incómoda: qué queda de aquella revolución que ayudó a encender. En EE.UU., y por extensión en buena parte de América Latina, la conversación sobre derechos de las mujeres ya no se libra únicamente en marchas o libros, sino también en tribunales, legislaturas, plataformas digitales y elecciones presidenciales. Por eso su legado importa más allá del homenaje: porque Steinem fue una de las personas que entendió antes que muchas otras que cambiar la cultura era una condición para cambiar la ley, y cambiar la ley era apenas el comienzo.

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